El Papa reflexionó este domingo, desde la plaza de San Pedro, sobre la pregunta que Jesús dirige a los discípulos en el Evangelio: «Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?». Tras el rezo mariano, pidió cercanía con las víctimas del ébola en la República Democrática del Congo y del derrumbe de una mina en la República Centroafricana.
León XIV presidió este domingo el rezo del ángelus en la plaza de San Pedro, donde centró su meditación en el Evangelio de la jornada (Mt 16,13-20) y en la pregunta que, según recordó, «nos interpela a cada uno en el camino de nuestra fe»: quién es realmente Jesús para cada persona. El Pontífice subrayó que se trata de una cuestión decisiva para la experiencia del discipulado, la misma que el Maestro planteó directamente a los apóstoles: «Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?».
El Papa explicó que este es «un paso fundamental para los discípulos de todos los tiempos y para cada uno de nosotros». La fe, advirtió, «no se nos da de una vez por todas»; al contrario, «siempre necesitamos redescubrir el rostro de Cristo y su Evangelio, profundizar en su mensaje y renovar las decisiones de nuestra vida». Solo así, señaló, puede vencerse «la tentación de creer que ya lo sabemos todo y de convertir la fe en una mera costumbre».
León XIV precisó que esa pregunta —quién es Jesús y qué significa su presencia en la propia vida— surge especialmente en la oración y cuando meditamos sobre el Evangelio, pero también «cuando nos enfrentamos a las heridas y las necesidades de nuestros hermanos». Ahí, dijo, cada uno puede comprobar si el Señor es sólo un gran personaje de la historia o el Cristo de Dios, enviado «para hacernos partícipes del amor del Padre y transformar nuestra vida y el mundo en el que vivimos».
El Pontífice invitó a «no encerrarnos en nuestras convicciones y certezas religiosas, para permanecer abiertos a una relación auténtica con Cristo». Frente a la tentación de conformarse con los tópicos, recordó que Jesús «nos llama a una respuesta personal, a conocerlo de cerca, a dejarnos transformar por la amistad con Él». Un camino que, reconoció, puede exigir «recorrer caminos inéditos y tomar decisiones diferentes a las que habíamos imaginado», tanto en la vida personal como en el camino de la Iglesia y en las decisiones pastorales. Encomendó finalmente a la Virgen María, «que en su corazón buscaba la voluntad de Dios a través de su Hijo», para que guíe siempre en el camino de la fe.
Oración por el Congo, Centroáfrica e Italia
Tras el Ángelus, León XIV recordó a la República Democrática del Congo y, especialmente, a las numerosas víctimas de la epidemia de ébola, y animó a la comunidad internacional a «dar una respuesta con un plan preventivo, que involucre a las comunidades locales, para salvar muchas vidas humanas». El Papa manifestó también su cercanía a la República Centroafricana por las víctimas del colapso de una mina en Zamboyé, y pidió sostener «el compromiso por la garantía de seguridad y legalidad de los yacimientos mineros».
El Pontífice tuvo además un recuerdo para Italia, al cumplirse este lunes el décimo aniversario del terremoto que sacudió el Centro de Italia, entre Lacio, Umbría y Las Marcas. Rezó por los difuntos, por sus familias y por todas las comunidades afectadas, y pidió que «la fe y la solidaridad continúen sosteniendo las obras de reconstrucción».






