Durante el diálogo mantenido con los jóvenes, el Papa ha recordado a dos jóvenes fallecidas mientras peregrinaban a Roma
El campus universitario romano de Tor Vergata, que ya acogió la celebración de la Jornada Mundial de la Juventud del 2000, se ha vuelto a llenar de fieles católicos —en torno a un millón— para la Vigilia del Jubileo de los Jóvenes con el papa León XIV. La celebración ha constado de un diálogo del Santo Padre con los jóvenes y un momento de adoración al Santísimo.
La primera pregunta, en español, ha sido sobre la amistad. Una joven mexicana ha preguntado al Santo Padre cómo tener amigos verdaderos en un contexto cultural que provoca soledad, especialmente a causa del uso de la tecnología y las redes sociales. El papa León XIV le ha respondido que «las relaciones con otras personas son indispensables para cada uno de nosotros» puesto que «nuestra vida comienza con un vínculo y es a través de los vínculos que crecemos».
Respecto a la cultura, ha señalado que «buscando con pasión la verdad, no solo recibimos una cultura, sino que la transformamos a través de elecciones de vida. La verdad, en efecto, es un vínculo que une las palabras a las cosas, los nombres a los rostros. La mentira, en cambio, separa estos aspectos, generando confusión y malentendidos». En este sentido, ha citado al papa Francisco, cuando escribía en la encíclica Christus vivit que «mecanismos de la comunicación, de la publicidad y de las redes sociales pueden ser utilizados para volvernos seres adormecidos, dependientes del consumo».
Y ha añadido que «solo relaciones sinceras y lazos estables hacen crecer historias de vida buena». En este sentido, ha recordado a su padre san Agustín, quien «captó el profundo deseo de nuestro corazón, aun sin conocer el desarrollo tecnológico de hoy. También él pasó por una juventud tempestuosa; pero no se conformó, no silenció el clamor de su corazón». Y ha continuado: «Buscaba la verdad que no defrauda, la belleza que no pasa. ¿Cómo la encontró? ¿Cómo encontró una amistad sincera, un amor capaz de dar esperanza? Encontrando a quien ya lo estaba buscando, Jesucristo. ¿Cómo construyó su futuro? Siguiéndolo a Él».
León ha insistido en que «la amistad con Cristo, que está en la base de la fe, no es solo una ayuda entre muchas otras para construir el futuro, es nuestra estrella polar». Y que, por tanto, «cuando nuestras relaciones reflejan este intenso vínculo con Jesús,
ciertamente, se vuelven sinceras, generosas y verdaderas». El Papa ha concluido la respuesta exclamando que «la amistad puede cambiar el mundo, la amistad es el camino para la paz».
Las elecciones radicales en la vida
La segunda pregunta, en italiano, ha sido sobre las elecciones difíciles, que «por el clima de incertidumbre que nos rodea estamos tentados de rehacer porque el miedo al futuro nos paraliza». A lo que León XIV ha respondido que «la elección es un acto humano fundamental». Y que «observándola con atención, comprendemos que no se trata solo de elegir algo, sino de elegir a alguien». En cuanto al método, ha revelado que «a elegir se aprende a través de las pruebas de la vida, y ante todo, recordando que hemos sido elegidos» Una memoria que «debe ser explorada y educada», porque «¡Hemos recibido la vida gratis, sin elegirla!»
En cuanto a las renuncias que implican las elecciones, ha insistido en que «para ser libres, es necesario partir del fundamento estable, de la roca que sostiene nuestros pasos». Esta roca es «un amor que nos precede, nos sorprende y nos supera infinitamente: el amor de Dios. Por eso, ante Él, la elección se convierte en un juicio que no quita ningún bien, sino que siempre lleva a lo mejor». Entonces, «el coraje para elegir viene del amor que Dios nos manifiesta en Cristo», porque «es Él quien nos ha amado con todo sí mismo, salvando el mundo y mostrándonos así que el don de la vida es el camino para realizar nuestra persona».
A este respecto, ha recordado el discurso que dio Juan Pablo II hace 25 años, cuando dijo: «Es Jesús al que buscáis cuando soñáis la felicidad; es Él el que os espera cuando nada os satisface de lo que encontráis; es Él la belleza que tanto os atrae; es Él el que os provoca con esa sed de radicalidad que no os permite adaptaros al compromiso; es Él el que os empuja a deponer las máscaras que hacen falsa la vida; es Él el que os lee en el corazón las decisiones más verdaderas que otros querrían sofocar» (Vigilia de oración en la XV Jornada Mundial de la Juventud, 19 de agosto de 2000). Con ello, ha querido señalar que «el miedo deja entonces espacio a la esperanza, porque estamos seguros de que Dios lleva a cumplimiento lo que empieza». Las elecciones más radicales de la vida, el matrimonio, el orden sagrado y la consagración religiosa expresan entonces, ha indicado el Papa, «el don de sí, libre y liberador, que nos hace verdaderamente felices».
Encontrar al Señor resucitado hoy
Por último, un joven estadounidense, ha preguntado en inglés «¿cómo podemos encontrar verdaderamente al Señor Resucitado en nuestras vidas y estar seguros de su presencia incluso en medio de pruebas e incertidumbres?» León XIV, para responder a la pregunta ha vuelto a recurrir a san Agustín, «nos incitas a deleitarnos alabándote, porque nos hiciste para ti, y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en ti… Señor, yo te buscaría… y llamarte es un acto de creer en ti». Ha señalado a los jóvenes que «si verdaderamente queréis encontrar al Señor Resucitado, entonces escuchad su palabra, que es el Evangelio de salvación». Y ha aconsejado «reflexionad sobre vuestra forma de vivir y buscad la justicia para construir un mundo más humano. Servid a los pobres y así dad testimonio del bien que siempre nos gustaría recibir de nuestros prójimos. Adorad a Cristo en el Santísimo Sacramento, fuente de vida eterna. Estudiad, trabajad y amad según el ejemplo de Jesús, el buen Maestro que siempre camina a nuestro lado».
También ha desafiado a pedirle directamente a Jesús: «quédate con nosotros, Señor (cf. Lc 24,29). Quédate con nosotros, porque sin ti no podemos hacer el bien que deseamos. Tú quieres nuestro bien; de hecho, tú eres nuestro bien. Quienes te encuentran también quieren que otros te encuentren, porque tu palabra es una luz más brillante que cualquier estrella, que ilumina incluso la noche más oscura». Y ha recordado que «al papa Benedicto XVI le gustaba decir que quienes creen nunca están solos». La Vigilia ha continuado con la lectura del Evangelio y la adoración al Santísimo.








