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León XIV: «¡Por Pentecostés se renueva la Iglesia y el mundo!»

«Donde hay amor no hay espacio para los prejuicios, para las distancias de seguridad que nos alejan del prójimo, para la lógica de la exclusión que vemos surgir desgraciadamente también en los nacionalismos políticos», ha recordado

El papa León XIV ha presidido este domingo la Eucaristía en la fiesta de Pentecostés, durante la cual ha puesto de manifiesto el poder del Espíritu Santo para cambiar las cosas, para hacer algo extraordinario, como sucedió con los propios apóstoles.

En primer lugar, el Pontífice ha señalado que «el Espíritu abre las fronteras, ante todo, dentro de nosotros». «Es el Don que abre nuestra vida al amor. Y esta presencia del Señor disuelve nuestras durezas, nuestras cerrazones, los egoísmos, los miedos que nos paralizan, los narcisismos que nos hacen girar solo en torno a nosotros mismos», ha explicado.

En segundo lugar, ha recalcado que el Espíritu abre también las fronteras en nuestras relaciones: «Cuando el amor de Dios mora en nosotros, somos capaces de abrirnos a los hermanos, de vencer nuestras rigideces, de superar el miedo hacia el que es distinto, de educar las pasiones que se sublevan dentro de nosotros». También, ha continuado, transforma peligros como «los malentendidos, los prejuicios, las instrumentalizaciones».

Finalmente, ha dicho que el Espíritu también abre las fronteras entre los pueblos, pues hace ver en el otro el rostro de un hermano y, de este modo, «las diferencias no son ocasión de división y de conflicto, sino un patrimonio común del que todos podemos beneficiarnos, y que nos pone a todos en camino, juntos, en la fraternidad».

«El Espíritu rompe las fronteras y abate los muros de la indiferencia y del odio, porque “nos enseña todo” y nos “recuerda las palabras de Jesús” (cf. Jn 14,26); y, por eso, lo primero que enseña, recuerda e imprime en nuestros corazones es el mandamiento del amor, que el Señor ha puesto en el centro y en la cima de todo. Y donde hay amor no hay espacio para los prejuicios, para las distancias de seguridad que nos alejan del prójimo, para la lógica de la exclusión que vemos surgir desgraciadamente también en los nacionalismos políticos», ha continuado.

Así, para concluir, ha subrayado que «¡por Pentecostés se renueva la Iglesia y el mundo!». «Que el viento vigoroso del Espíritu venga sobre nosotros y dentro de nosotros, abra las fronteras del corazón, nos dé la gracia del encuentro con Dios, amplíe los horizontes del amor y sostenga nuestros esfuerzos para la construcción de un mundo donde reine la paz», ha sentenciado. 

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