Recuerda que es «el tesoro de la Iglesia» y que el cristiano no va por obligación, sino porque necesita la vida de Dios entregada»
El papa León XIV recibió este lunes a un numeroso grupo de monaguillos procedentes de Francia, a los que ofreció un interesante discurso. Dos fueron los mensajes centrales: que pongan a Jesucristo en el centro y que la Eucaristía es «el tesoro de la Iglesia, el tesoro de los tesoros».
El Pontífice comenzó haciendo referencia al año santo, oportunidad nueva para acercarse a Jesús. «Os invito a acogerlo viviendo intensamente las actividades que se os proponen, pero sobre todo tomándoos el tiempo para hablar con Jesús en el secreto de vuestro corazón y amarlo cada vez más. Su único deseo es formar parte de vuestra vida para iluminarla desde dentro, convertirse en vuestro mejor amigo, el más fiel. La vida se vuelve bella y feliz con Jesús», les dijo.
En este sentido, recordó que ante el sufrimiento, el fracaso, la discapacidad, la enfermedad o la pérdida, solo puede auxiliarnos: «Solo Jesús viene a salvarnos, nadie más, porque solo él tiene el poder de hacerlo —es Dios Todopoderoso en persona— y porque nos ama».
Y continuó: «No olvidéis nunca estas palabras, queridos amigos, grabadlas en vuestro corazón; y poned a Jesús en el centro de vuestra vida».
El otro gran mensaje de León XIV a los monaguillos fue sobre la Eucaristía, en la que ellos sirven. Recordó que, desde que existe, la Iglesia ha celebrado la Misa cada domingo para «recordar lo que su Señor ha hecho por ella».
«¡La celebración de la Misa nos salva hoy! ¡Salva al mundo hoy! Es el acontecimiento más importante de la vida del cristiano y de la vida de la Iglesia, porque es el encuentro en el que Dios se entrega a nosotros por amor, una y otra vez. El cristiano no va a Misa por obligación, sino porque lo necesita absolutamente; ¡necesita la vida de Dios que se entrega sin pedir nada a cambio!», clamó.








