En un videomensaje por el cuarenta aniversario de la Jornada de Oración por la Paz de 1986, a la que no ha podido acudir mientras se recupera de su operación, el Papa alerta de la vuelta de la guerra como instrumento de la política internacional
León XIV ha enviado este martes, 27 de octubre, un videomensaje a los participantes en el Encuentro Internacional «Paz desarmada y desarmante», que se celebra en Asís con motivo del cuarenta aniversario de la Jornada Mundial de Oración por la Paz convocada por san Juan Pablo II en 1986. El Pontífice tenía previsto viajar hoy a la ciudad de san Francisco, pero, según informó la Santa Sede, ha renunciado al desplazamiento para continuar su recuperación tras la cirugía torácica a la que se sometió el pasado 13 de octubre.
«Hubiera querido estar con ustedes, junto a la tumba de san Francisco, en este importante aniversario», reconoce el Papa en el mensaje, en el que saluda a los patriarcas y líderes religiosos presentes, muchos de ellos asiduos de estas jornadas a lo largo de los años, a monseñor Felice Accrocca, pastor de la Iglesia en Asís, y a las familias franciscanas. El encuentro, que se inauguró el domingo 25 y toma su lema del mensaje de León XIV para la Jornada Mundial de la Paz, está organizado por el Dicasterio para el Diálogo Interreligioso y la Comunidad de Sant’Egidio, a quienes el Papa agradece haber mantenido vivo el camino iniciado hace cuatro décadas.
El espíritu de Asís
León XIV recuerda que aquella jornada de 1986 puso de relieve el vínculo entre una auténtica actitud religiosa y la sensibilidad por la paz, y retoma las palabras del papa Francisco, que en 2013 afirmó que aquel encuentro «no debía y no podía permanecer un acontecimiento aislado». También evoca la invitación de Juan Pablo II a «seguir viviendo el espíritu de Asís», formulada en plena Guerra Fría, un escenario que el Papa considera muy distinto del actual.
Tras la caída del Muro en 1989, explica, muchos sostuvieron que la globalización traería al mundo una paz estable. Citando su documento Magnifica humanitas, León XIV constata que esa expectativa no se ha cumplido, porque «la globalización no ha generado automáticamente unidad y paz, sino que ha suscitado reacciones fundamentalistas, identitarias y nacionalistas».
«Solo la paz es santa»
En este contexto, el Papa advierte de «una preocupante rehabilitación de la guerra como instrumento de política internacional», que a su juicio traiciona la memoria del siglo XX y de los millones de vidas perdidas en sus conflictos. Recurre además al Catecismo de la Iglesia Católica para señalar que la acumulación de armas se presenta hoy, una vez más, como una manera de disuadir a los posibles adversarios.
Frente a lo que denomina una cultura del poder, León XIV propone fomentar el espíritu de Asís, que define como «el rechazo a la legitimación religiosa de la guerra, un espíritu de mediación y diálogo, una experiencia contemplativa y una acción creativa por un futuro de paz». Y lo resume en el pasaje más contundente del mensaje: «¡Debemos reconstruir la paz en todas partes, no preparar más guerras! ¡La guerra nunca puede librarse en nombre de Dios!». Con palabras de nuevo de Magnifica humanitas, recuerda que para los creyentes «luchar en nombre de la religión significa, en realidad, golpear a la religión misma», y concluye que «no existe ninguna guerra santa: ¡solo la paz es santa!».
Un camino de oración
El Papa subraya que el camino abierto en Asís es, ante todo, un camino de oración, que «puede parecer débil frente a los poderes del mundo, pero es la fuerza humilde de los creyentes». Por eso invita a pedir a Dios que llegue al corazón de quienes desean la guerra y el terrorismo, y añade que «¡nunca se reza en vano!».
León XIV vincula esta dimensión con la figura de san Francisco, cuyo octavo centenario de la muerte se ha celebrado este año, y presenta la oración como una escuela de diálogo con Dios, con las personas y con toda la creación. De ahí el compromiso que pide a los líderes religiosos, el de favorecer un clima de diálogo entre los fieles y en la sociedad, «para que el lenguaje de la arrogancia sea sustituido por el de la paz, la negociación y la comprensión», algo que, según Magnifica humanitas, podrá alejar gradualmente a la humanidad de la espiral de la violencia.
El Papa cierra el videomensaje pidiendo que las oraciones del encuentro obtengan la paz para todos los países del mundo y que Dios haga de los creyentes «instrumentos desarmados de su paz».




