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Los obispos de la Holy Land Co-ordination 2026 denuncian que «Gaza sigue siendo una catástrofe humanitaria»

Esta iniciativa, en la que monseñor Vives Sicilia ha representado a España, busca tener una presencia regular en Tierra Santa y conocer al detalle la situación de los cristianos en la región

La ciudad santa de Jerusalén ha acogido, desde el pasado 17 de enero hasta hoy, el encuentro anual de obispos de diversas Conferencias Episcopales de todo el mundo, bajo el lema «Una Tierra de Promisión: Encuentro y Diálogo con Personas de Esperanza». Esta iniciativa busca tener una presencia regular en la región y conocer al detalle la situación de los cristianos. En concreto, esta edición, que ha contado con la participación de monseñor Joan Enric Vives Sicilia —arzobispo obispo emérito de Urgell— como representante de la Iglesia que peregrina en España, se ha centrado en el compromiso de caminar al ritmo de las personas, de escuchar antes de hablar y de permitir que sean las relaciones —y no las agendas— las que configuren la comprensión.

La peregrinación comenzó con un acercamiento a las comunidades beduinas en la Cisjordania ocupada, donde los prelados fueron testigos de la violencia, la demolición de propiedades y la restricción de movimientos debido a los asentamientos coloniales. Debido a la falta de atención internacional a sus luchas, los afectados denunciaron ante los obispos que «nadie nos ve». Esta situación de abandono se extiende a la única ciudad completamente cristiana de Palestina, Taybeh, donde la confiscación de tierras y el acoso de colonos israelíes están provocando una emigración masiva de la población local.

Así las cosas, el comunicado final de la Holy Land Co-ordination 2026 alerta sobre el deterioro de la región en el último año, calificando la situación en Gaza como una «catástrofe humanitaria». Del mismo modo, denuncian que en Cisjordania los asentamientos ilegales, según el derecho internacional, continúan expandiéndose mediante la apropiación de tierras ajenas. Los obispos advierten, por último, que la universalidad de los derechos humanos está siendo sustituida por un sistema donde la dignidad depende del estatus civil.

En este escenario, los prelados hacen un llamamiento a la comunidad internacional y a sus propios gobiernos para que presionen al Estado de Israel con el fin de que respete el orden internacional y se retomen las negociaciones para una solución de dos Estados. Como no podía ser de otra forma, afirman el derecho de Israel a existir en seguridad, al tiempo que exigen que «estos mismos derechos se respeten para todos los que están arraigados en esta tierra».

A pesar del trauma y la violencia, el encuentro ha destacado el valor de quienes trabajan por la reconciliación. Los obispos destacan que la fe y firmeza de los cristianos locales les ha recordado vehementemente que su vocación compartida es ser «sal de la tierra» y «luz del mundo». Especialmente conmovedor ha sido el testimonio de padres judíos y palestinos que, tras perder a sus hijos en la guerra, han optado por el perdón.

Finalmente, el comunicado se une al llamamiento del cardenal Pizzaballa, patriarca latino de Jerusalén, instando a los fieles de todo el mundo a acudir en peregrinación a Tierra Santa como un signo visible de amor y solidaridad. Los obispos han concluido su mensaje al mundo pidiendo oraciones a Nuestra Señora, Reina de Palestina, para que «los esfuerzos por la paz prevalezcan sobre la violencia».

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