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Los Ulma, la primera familia beatificada al completo

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Por primera vez en la historia de la Iglesia, una familia ha sido beatificada en su conjunto. Un caso particular que, sin embargo, abre un nuevo camino, el de la «dimensión comunitaria» de la santidad, según reconoció el Dicasterio para las Causas de los Santos. Se trata de los Ulma, un matrimonio polaco formado por Jozef y Wiktoria, con seis de sus hijos, más un séptimo, de siete meses, en el vientre de su madre. Fueron ejecutados a sangre fría por los nazis, al descubrir que escondían en su casa a ocho judíos durante la II Guerra Mundial. «Vivieron juntos de manera cristiana, juntos sufrieron el martirio y juntos son bendecidos», resume la periodista Manuela Tulli, autora del libro También mataron a los niños, que narra la historia de los ya conocidos como samaritanos de Markowa, la aldea donde esta devota familia se ganaba la vida como granjeros. 

«Los Ulma son ejemplo de una familia extraordinaria que alcanzó la santidad en circunstancias de la vida ordinaria», señala Slawomir Andrzej Wiktorowicz, superior provincial de los Misioneros de la Sagrada Familia en España. «Su ejemplo nos muestra que para ser cristiano en el verdadero sentido de la palabra es necesario no mirar para otro lado, abrir las puertas del hogar, pero sobre todo las del corazón. Eran personas como muchas otras, que, pese a todo, no se dejaron abrumar por el odio de la guerra, sino que decidieron permanecer fieles a la amistad y al amor cristiano, incluso a costa de su propia vida», explica Tulli. Otro hecho destacado es que, por primera vez, un bebé es beatificado en el vientre de su madre. El beato más joven de la historia de la Iglesia. Según el Vaticano, el séptimo hijo de los Ulma nació durante el martirio de su madre. «En cuanto al bautismo de deseo, podemos estar totalmente seguros de que los padres del bebé quisieron que su hijo menor fuera bautizado, así como bautizaron a los seis hijos nacidos anteriormente. En relación con el bautismo de sangre, podemos estar convencidos de que el bebé de los Ulma fue sumergido en él, tal como ocurrió con los Santos Inocentes», explica Wiktorowicz. Cabe recordar que el asesinato de los Ulma se produjo el 24 de marzo de 1944, vigilia de solemnidad de la Anunciación, cuando la Iglesia celebra el Día de la Vida. 

«En mi opinión, hay un mensaje claro —explica Tulli—: si una familia decide vivir cristianamente, a pesar de las contradicciones y los problemas cotidianos, todos pueden participar de esta santidad, desde los padres hasta el hijo más pequeño. Creo que el papa Francisco quiere subrayar el valor de la familia como primera célula de la Iglesia. Pienso también en todas las madres que han perdido a un hijo, incluso antes de nacer. Qué consuelo sentir que ese pequeño puede ser bendecido, como el séptimo hijo de los Ulma…». 

Cada año, miles de personas peregrinan hasta Markowa para rezar en la tumba de la beata familia Ulma, y cada vez son más. «Nos invita a rezar para que nuestras familias sean santas, esto no lo puede silenciar nadie», señala Wiktorowicz, natural de Polonia. Unas 30.000 personas participaron el pasado 10 de septiembre en la ceremonia de beatificación en Markowa, a la que asistieron también el presidente de Polonia, Andrzej Duda, el rabino jefe de Polonia, y una delegación de Israel. Para quienes deseen conocer más a fondo esta familia, el propio Wiktorowicz ha organizado una exposición en la catedral de Alcalá de Henares, inaugurada el pasado 23 de agosto por el obispo, Antonio Prieto, en presencia de más de 200 personas. «Para mí —sentencia Manuela Tulli—, hay un mensaje que emana de su historia: puedes ser un santo en tu vida cotidiana, en tu trabajo, en tu familia… Lo importante es que mantengas abierta la puerta de tu corazón a quienes te piden ayuda». 

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