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La dignidad de pasar de arrastrarse a caminar para ir a la escuela

Chetra, un niño de Camboya crecido en medio de la pobreza extrema, es una de las 1,2 millones de personas beneficiadas por la ayuda de Manos Unidas

Desde que nació, el pequeño Chetra se mostró aquejado de una extraña enfermedad que no le permitía moverse como el resto de niños: solo podía ir de un lugar a otro arrastrándose. Sus padres, miembros de una familia extremadamente pobre de Camboya, no sabían cuidar de él. Tampoco tenían tiempo ni quien les pudiera ayudar. Vivían en la más absoluta desesperación. Por si fuera poco, Chetra tampoco había sido escolarizado, pues su familia estaba convencida de que, a causa de su enfermedad, ni siquiera podría aprender el alfabeto.

Este drama, común en el sudeste asiático, fue el que se encontró la organización Karuna Battambang, socio de Manos Unidas en Camboya, cuando empezó a colaborar con la familia de Chetra, allá por 2020. Desde el primer momento, el personal dispensó al niño servicios de fisioterapia, cuidado doméstico y de mejora de sus condiciones físicas y cognitivas. Al tiempo que recibían instrucciones sobre cómo ayudar a su hijo en el desarrollo de sus capacidades, se proporcionó a los padres un filtro de agua y abastecimiento de comida, un retrete y medios para que pudieran generar ingresos.

En 2022, se les entregó una silla de ruedas y, un año después, un andador y unas muletas con los que pronto pudieron verse los avances conseguidos gracias la fisioterapia. Hoy, Chetra puede caminar hasta cinco metros sin necesidad de apoyarse, se ducha solo y asiste a determinados eventos de la comunidad, algo que le resulta socialmente estimulante, pues le ayuda a fortalecer vínculos con otras personas. 

Además, y contra todo pronóstico en esta historia, el niño ha conseguido aprender algunas consonantes, y su familia asegura que, de cara al próximo curso académico, Chetra será por fin escolarizado. Sin embargo, la vida en Camboya es realmente dura, unas dificultades a las que se ha añadido la crisis económica originada por la pandemia, que ha destruido la capacidad de subsistencia de miles de familias como la de Chetra. Desde hace tres años, el pequeño vive con sus abuelos y su hermana, pues sus padres se vieron obligados a emigrar.

Chetra es uno de los 1,2 millones de personas ayudadas directamente por Manos Unidas en todo el mundo durante 2023. Según la Memoria de Actividades de la entidad, el pasado año destinaron 40,7 millones de euros a paliar la pobreza, el hambre y la desigualdad. Durante esos doce meses, se desarrollaron 550 nuevos proyectos en 51 países de África, Asia y América, de los que 119 tuvieron como objetivo mejorar la alimentación y medios de vida de la población. 151 estuvieron dirigidos a la educación; 85 a salud; 81 a equidad y derechos de las mujeres; 73 a derechos humanos y sociedad civil; 26 para agua y saneamientos; y 15 proyectos para mitigar los efectos del cambio climático.

En la presentación del informe, titulado Frenar la desigualdad está en tus manos, la presidenta de la entidad eclesial, Cecilia Pilar, lamentó que 2023 fuera «un año convulso, marcado por guerras que han condenado al olvido a otros muchos conflictos de los que se habla muy poco». En el acto, Manos Unidas agradeció el compromiso de sus 71.500 socios y colaboradores, así como de los 6.400 voluntarios. 

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