Los galardones han distinguido al periodista Fernando Ónega, al escritor Javier Cercas, a la artista internacional Rosalía y a la cineasta Alauda Ruiz de Azúa, entre otros
En la mañana de hoy, se han entregado en la sede de la Conferencia Episcopal Española los prestigiosos Premios ¡Bravo! correspondientes al año 2025. El acto, encabezado por José Manuel Lorca, presidente de la Comisión Episcopal para las Comunicaciones Sociales, ha puesto un énfasis especial en subrayar el compromiso de la Iglesia con un periodismo y una creación artística que pongan en el centro la dignidad humana en tiempos de incertidumbre por el avance de las nuevas tecnologías.
Desde el comienzo de su intervención —invitando «a la alegría y al gozo», una felicitación pascual a la que se ha sumado con unas palabras institucionales el presidente de la Conferencia Episcopal Española, Luis Argüello—, Lorca Planes ha querido dejar claro que este encuentro es mucho más que un protocolo, algo que «quiere expresar y hacer visible una mano tendida de la Iglesia al mundo de la comunicación en sus más diversas facetas». Según ha dejado claro en nombre de su comisión, la comunicación no es un mero oficio, sino una «dimensión constitutiva, propia y profunda del ser humano», que abarca desde la palabra escrita hasta los silencios y las miradas.
Así las cosas, la nómina de premiados de este año ha destacado por su capacidad de entablar un puente con lo trascendente. Ha elogiado el trabajo de figuras como Rosalía, Javier Cercas y Alauda Ruiz de Azúa, señalando que «han tocado en el cine, la música y la prensa el mundo de lo religioso con una mirada respetuosa y sincera», y han aportado con sus respectivos trabajos «elementos para el diálogo fecundo que brota de la contemplación y la escucha».
La intervención del también obispo de Cartagena también ha tenido momentos de profundidad, al recordar a quienes dan voz a los más vulnerables, como la agencia BBDO para Down España o Carlos Roca, quienes son «buena noticia para quienes atraviesan dificultades o están necesitados del reconocimiento de una vida que expresa un valor infinito». Asimismo, se ha rendido un sentido homenaje al recientemente fallecido Fernando Ónega, Premio ¡Bravo! Especial, de quien se ha destacado su capacidad para hacer historia en los medios «desde el respeto, la serenidad y la profundidad del análisis». Del mismo modo, ha citado a María Criado y Eva Cañas, de la diócesis de Salamanca, galardonadas en la categoría de Comunicación diocesana; a José Luis Pérez, periodista de TRECE, así como a la Fundación COPE.
Con la mirada puesta en la próxima visita del papa León XIV a España, prevista para dentro de tres semanas, ha recuperado las enseñanzas del Pontífice sobre la comunicación. En un contexto donde «lo impactante se pone por delante de lo importante» y los «bots responden con rapidez y sin responsabilidad», el obispo ha instado a los profesionales a no temer un «futuro oscuro».
Para combatir la polarización y el crecimiento de una inteligencia artificial carente de rastro humano, ha propuesto seis retos fundamentales que deben guiar la labor informativa: «Honestidad, transparencia, valentía, capacidad de visión, deber de compartir conocimientos y derecho a estar informado».
El cierre del acto ha sido una llamada a la esperanza comprometida. Lorca ha recordado que los comunicadores premiados son «valiosos agentes de convivencia» que poseen las herramientas necesarias para «construir lugares de encuentro». En sus palabras finales, se ha hecho eco del deseo del Papa de que «el rostro y la voz vuelvan a expresar a la persona». Como conclusión, ha querido reiterar su gratitud a los galardonados por un trabajo que, en última instancia, es un «servicio a la dignidad de los hombres y las mujeres de nuestro tiempo».
Agradecimientos
Aunque José Luis Pérez tomó la palabra en nombre de todos, cada uno quiso personalizar su agradecimiento. Por ejemplo, el hijo de Fernando Ónega, de mismo nombre y apellido, dijo que el premio honra el legado de su padre y significa mucho para su familia. O Carlos Roca, que sin citar a Jesús —lo calificó como el mayor influencer de la historia—, dijo que su modo de escuchar, su verdad y bondad son el verdadero éxito y no las cifras en redes sociales o coches y ropa de lujo. Eva Cañas y María Criado reivindicaron el periodismo humano y lleno de esperanza.
Recogiendo todo, Pérez, en un fantástico discurso, con referencias a Baltasar Gracián, Karl Popper, Katherine Graham, el papa Francisco o san Agustín, reivindicó valores como la tenacidad, la valentía, la unidad, la verdad y el amor.








