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«No podemos considerar a la IA como moralmente neutra». La encíclica ‘Magnifica humanitas’, en 50 frases

León XIV deja importantes afirmaciones para la historia de su magisterio en su primer gran texto de calado dirigido a todos los fieles y abierto al mundo entero

A continuación, ofrecemos una recopilación de frases destacadas de la encíclica Magnifica humanitas, que ayudan a hacerse una idea general del carácter del documento:

«La magnífica humanidad que Dios ha creado se encuentra hoy ante una elección decisiva: levantar una nueva torre de Babel o edificar la ciudad donde Dios y la humanidad habiten juntos».

«Cada generación recibe como herencia la tarea de dar forma a su propio tiempo: hacer madurar la historia como un lugar donde se proteja la dignidad de cada persona».

«La Doctrina social de la Iglesia se fundamenta en la Sagrada Escritura y en la Tradición y, en diálogo con las ciencias, nos ayuda a leer con lucidez los desafíos del presente. La DSI no es un manual de principios y normas que hay que aplicar, sino un camino de discernimiento comunitario».

«Deseo ahora detenerme en algunos fundamentos y principios de la Doctrina social que ayudan a leer los “nuevos asuntos” de nuestro tiempo a la luz de la dignidad fundamental de la persona humana».

«En un contexto donde la riqueza de las naciones depende cada vez más de conocimientos y tecnologías… se crea un nuevo desequilibrio que contradice el destino universal de los bienes».

«No se puede dejar que pocos actores por sí solos orienten los procesos, sino que es necesario construir formas de cooperación que respeten los diversos niveles de la comunidad mundial».

«La solidaridad requiere que las decisiones en materia de datos… tengan en cuenta no sólo el beneficio inmediato de algunos, sino el impacto en todos los pueblos y en las generaciones futuras».

«Hablar de bien común significa desenmascarar esta nueva asimetría epistémica, económica y política, nombrando los nuevos monopolios de la IA».

«No podemos considerar a la IA como moralmente neutra. La técnica no es un simple instrumento y que, cuando se vuelve criterio, termina por establecer qué cuenta y qué puede descartarse».

«Confiar, en la práctica, a un algoritmo el poder de seleccionar quién es digno y quién no… significa encomendarle la tarea de redefinir los límites de las posibilidades humanas».

«Lo que disminuye, en este proceso, no es sólo la empatía hacia el excluido… sino la responsabilidad política».

«Estos sistemas imitan ciertas funciones de la inteligencia humana… y, sin embargo, esta potencia sigue ligada exclusivamente al tratamiento de datos».

«Las inteligencias artificiales no viven una experiencia, no poseen un cuerpo, no pasan por la alegría y el dolor, no maduran en las relaciones».

«No conocen desde dentro lo que significan el amor, el trabajo, la amistad y la responsabilidad».

«Tampoco tienen una conciencia moral: no juzgan el bien y el mal, no captan el sentido último de las situaciones ni asumen el peso de las consecuencias».

«No es la experiencia de quien se deja modelar por la vida… es más bien una adaptación estadística a partir de datos y retroalimentaciones».

«La imitación artificial de la relación de cuidado o de acompañamiento puede ser peligrosa cuando se introduce en un contexto pobre de relaciones y de afectos reales».

«Para un algoritmo, el error es algo que hay que corregir; para una persona, puede ser el inicio de un cambio profundo».

«Desarmar la IA significa sustraerla a la lógica de la competencia armamentística, que hoy ya no es sólo militar, sino económica y cognitiva».

«Desarmar quiere decir romper esta equivalencia entre poder tecnológico y derecho a gobernar».

«Los actuales sistemas de IA requieren grandes cantidades de energía y agua… e inciden de manera significativa en las emisiones de anhídrido carbónico».

«Pedir prudencia… no significa estar en contra del progreso, sino ejercitar un cuidado responsable hacia la familia humana».

«La calidad de una civilización se mide no por el poder de sus medios, sino por el cuidado que sabe ofrecer, por la capacidad de reconocer un rostro en el otro y no una función».

«El ser humano no florece a pesar del límite, sino a menudo a través del límite».

«Es precisamente en nuestro ser limitados donde encuentran lugar la compasión, la sincera preocupación ante las necesidades de los demás, la generosidad».

«Para eliminar totalmente el dolor sería necesario, a fin de cuentas, apagar también el amor y el deseo».

«La verdadera alternativa no está entre el entusiasmo y el miedo, sino entre dos modos de construir: un progreso que sirve a la persona… o un progreso que los doblega a lógicas de poder».

«El futuro de una persona no es calculable, sino que está confiado a su libertad —elevada por la inagotable gracia divina— y a las relaciones que cultiva».

«La transformación digital nos pide redescubrir la verdad como bien común, proteger la dignidad del trabajo y salvaguardar la libertad frente a toda dependencia y mercantilización».

«El hombre moderno tiene la errónea convicción de ser el único autor de sí mismo, de su vida y de la sociedad».

«¿Qué es la ley sin la convicción alcanzada tras un largo camino de reflexión y de sabiduría, de que cada ser humano es sagrado e inviolable?».

«El desinterés por la verdad conduce lenta pero inexorablemente hacia el totalitarismo».

«La comunicación no es sólo transmisión de informaciones, sino creación de una cultura».

«La verdad es un bien común y no una propiedad de quienes tienen poder o visibilidad».

«La omnipresencia de los medios digitales genera una cultura de la inmediatez y la sobreestimulación, que alimenta el cansancio, el aburrimiento y la apatía».

«Puede surgir un sistema educativo carente de amor por la verdad, en el que el flujo incesante de información sustituya al ejercicio de la investigación, la reflexión y el discernimiento».

«El trabajo no es un simple instrumento, sino que expresa y acrecienta la dignidad de nuestra vida».

«A menudo los trabajadores se ven obligados a adaptarse a la velocidad y a las exigencias de las máquinas, en lugar de que estas últimas estén diseñadas para ayudar a quienes trabajan».

«El objetivo de obtener mayores beneficios no puede justificar decisiones que sacrifiquen sistemáticamente el empleo».

«La persona humana es un fin y no un medio, y el orden económico debe permanecer subordinado a su dignidad y al bien común».

«La iniciativa empresarial puede ser una verdadera vocación, capaz de generar riqueza y mejorar la vida de todos».

«Una sociedad justa requiere un Estado presente e instituciones civiles capaces de superar la mera lógica de la eficiencia».

«En lugar de esperar los beneficios de un crecimiento que «al final» llegará también a los pobres, se necesitan decisiones que hagan que el crecimiento sea inclusivo desde el principio».

«En la era de la IA y de la robótica, ya no es posible confiar únicamente en la “mano invisible” del mercado».

«La política tiene la tarea de orientar las dinámicas económico-tecnológicas hacia el bien común».

«Sin un equilibrio entre trabajo, servicios y descanso, la familia se debilita y a los jóvenes les cuesta madurar el sentido de responsabilidad».

«La libertad, en la era digital, no es sólo una cuestión interior, es también un asunto público, que exige normas claras».

«Si una tecnología promete emancipación, pero produce nuevas formas de subordinación global, contradice el principio fundamental de la dignidad».

«El colonialismo muestra en la actualidad un rostro inédito. No sólo domina los cuerpos, sino que se apropia de los datos, transformando las vidas personales en información explotable».

«Asistimos a un verdadero cambio de paradigma […] con una preocupante rehabilitación de la guerra como instrumento de política internacional».

«La guerra no sólo se libra, sino que también se prepara culturalmente a través de narrativas simplistas, lógicas de amigo-enemigo, desinformación y miedo».

«No existe algoritmo que pueda hacer que la guerra sea moralmente aceptable».

«El juicio moral no se puede reducir a un cálculo: implica conciencia, responsabilidad personal y reconocimiento del otro como persona».

«La paz no es una esperanza ingenua ni sólo una ausencia de guerra: es fruto, siempre posible, de la justicia y la caridad».

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