Fernando Prado subraya que la medida es «un acto de justicia social» y un reconocimiento «a tantas personas que sostienen nuestra vida cotidiana desde la irregularidad»
El obispo de San Sebastián, Fernando Prado, ha aplaudido la decisión del Gobierno de llevar a cabo una regularización extraordinaria de migrantes. Una medida que acoge «con esperanza» y que considera «un acto de justicia social» y un reconocimiento «a tantas personas que sostienen nuestra vida cotidiana desde la precariedad de la irregularidad», según se desprende de una nota fechada el pasado 14 de febrero.
«La Doctrina Social de la Iglesia (DSI) nos ayuda a mirar este momento con realismo, humanidad y fe. Por una parte, nos recuerda la dignidad inviolable de toda persona y su derecho a buscar condiciones de vida dignas y, cuando sea necesario, a emigrar. Por otra parte, la Iglesia enseña con claridad el deber de acogida, en la medida de lo posible», explica.
En su opinión, una regularización bien planteada, en sintonía con la legislación europea e internacional, «puede ser un paso concreto para reconocer la dignidad de personas reales, abrirles el acceso efectivo a derechos, reducir vulnerabilidades y abusos, facilitando un marco de vida y de trabajo más justo, a la vez que se fortalece la convivencia social».
Del mismo modo, subraya que «como cristianos, no podemos dejar que el miedo o el prejuicio nos nublen la mirada», al tiempo que recuerda que el Evangelio proclama que todos somos hermanos y que el Magisterio de la Iglesia subraya que los migrantes tienen la misma dignidad que cualquier persona».
Cultura del encuentro
«Invito a la comunidad diocesana a cultivar una auténtica cultura del encuentro y a sostener una pastoral de cercanía y acompañamiento que se traduzca también en hechos, acogiendo, protegiendo, promoviendo e integrando a estos hermanos nuestros migrantes», agrega.
A la espera de ulteriores pasos, el obispo se hace eco de las peticiones de Cáritas de Guipúzcoa para que el proceso sea ágil, con trámites sencillos y accesibles, para que nadie quede desamparado y se eviten abusos y falsas expectativas.








