«En las familias, padre y madre deberían tener tiempo para compartir con sus hijos, para hacer crecer este amor familiar», ha dicho antes del rezo del ángelus
El papa Francisco ha alertado este domingo, antes del rezo del ángelus, ante la tentación del activismo: «Esta es una advertencia importante para nuestra vida, para nuestra sociedad que a menudo es prisionera de la prisa, pero también para la Iglesia y el servicio pastoral: hermanos y hermanas, ¡cuidémonos de la dictadura del hacer!».
Al comentar el Evangelio del día, el Pontífice ha recordado la preocupación de Jesús por el cansancio de sus discípulos, «un peligro que puede afectar a nuestra vida y apostolado, cuando el entusiasmo de la misión nos hacen víctimas del activismo y eso es malo».
«Demasiado preocupado por las cosas que hay que hacer y demasiado preocupados por los resultados. Entonces, nos inquietamos y perdemos de vista lo esencial, corriendo el riesgo de agotar nuestras energías y caer en la fatiga del cuerpo y de la vida».
Una circunstancia, ha continuado Francisco, que también puede afectar por necesidad en las familias, cuando el padre, para ganarse el pan, «se ve obligado a ausentarse para ir a trabajar, teniendo así que sacrificar tiempo de la familia».
«A menudo, se van temprano por la mañana, cuando los niños aún duermen y vuelven por la noche, cuando ya están en la cama. Y esto es una injusticia social. Padre y madre deberían tener tiempo para compartir con sus hijos, para hacer crecer este amor familiar y no caer en la dictadura del hacer», ha agregado.
Por otra parte, ha explicado que el descanso que propone Jesús «no es una huida del mundo, un retiro en el bienestar personal». Él propone la compasión. «Descanso y compasión van unidas. Solo si aprendemos a descansar, podremos tener compasión. Solo es posible tener una mirada compasiva, que sepa captar las necesidades del otro, si nuestro corazón no está consumido por la ansiedad del hacer, si sabemos detenernos y, en el silencio de la adoración, recibir la Gracia de Dios».
Juegos Olímpicos y llamada a la paz
Tras la oración mariana, el Pontífice ha recordado que esta semana comienza en París los Juegos Olímpicos: «El deporte tiene una gran fuerza social, capaz de unir pacíficamente a personas de culturas diferentes. Espero que este acontecimiento sea un signo del mundo inclusivo que queremos construir y que los atletas sean mensajeros de paz y buenos modelos para los jóvenes».
Cómo hizo en la carta enviada al arzobispo de París, ha vuelto a pedir que las Olimpiadas sean un momento propicio para establecer una tregua en las guerras en curso, «demostrando un sincero deseo de paz».
Precisamente, durante su alocución, ha pedido a todos rezar por la paz. «No olvidemos a Ucrania, Palestina, Israel, Myanmar y tantos otros países que están en guerra. No lo olvidemos, no lo olvidemos. ¡La guerra es una derrota!», ha concluido.








