El Santo Padre ha publicado su mensaje para la X Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación, que se celebrará el lunes 1 de septiembre de 2025
Bajo el lema «Semillas de paz y esperanza», el Pontífice invita a la reflexión y a la acción en este décimo aniversario de la institución de la Jornada, que coincide con el Jubileo, en el que nos encontramos como «peregrinos de esperanza».
En su mensaje, el Papa León XIV recuerda que el tema elegido por el «querido Papa Francisco» para esta jornada adquiere un significado especial en el contexto actual. Haciendo referencia a la imagen de la semilla utilizada por Jesús para hablar del Reino de Dios, el Santo Padre subraya: «En Cristo somos semillas. No sólo eso, sino “semillas de paz y esperanza”». La semilla, que se entrega a la tierra, «con la fuerza impetuosa de su don, brota la vida, incluso en los lugares más insospechados, con una sorprendente capacidad de generar futuro».
Inspirado en el profeta Isaías, quien afirma que el Espíritu de Dios es capaz de transformar el desierto en un jardín, el mensaje enfatiza la necesidad de voluntad y acciones concretas para hacer perceptible la «caricia de Dios» sobre el mundo. El Pontífice lamenta que «en diversas partes del mundo es ya evidente que nuestra tierra se está deteriorando. En todas partes, la injusticia, la violación del derecho internacional y de los derechos de los pueblos, las desigualdades y la codicia que de ellas se derivan producen deforestación, contaminación y pérdida de biodiversidad».
El Santo Padre denuncia cómo «la propia naturaleza se convierte a veces en un instrumento de intercambio, en un bien que se negocia para obtener ventajas económicas o políticas», transformándose en «un campo de batalla por el control de los recursos vitales». Advierte que «destruir la naturaleza no perjudica a todos del mismo modo: pisotear la justicia y la paz significa afectar sobre todo a los más pobres, a los marginados, a los excluidos».
León XIV insiste en que la justicia ambiental ya no puede ser un concepto abstracto, sino una «necesidad urgente que va más allá de la simple protección del medio ambiente». Para los creyentes, es una exigencia teológica que «tiene el rostro de Jesucristo, en quien todo ha sido creado y redimido».
El Papa concluye su mensaje haciendo un llamado a la acción: «Es hora de pasar de las palabras a los hechos». Anima a «trabajar con dedicación y ternura» para hacer germinar «muchas semillas de justicia, contribuyendo así a la paz y a la esperanza». Finalmente, recuerda el proyecto «Borgo Laudato si’» en Castel Gandolfo como una iniciativa de educación en ecología integral, deseando que la encíclica Laudato si’ siga inspirando a todos para que la ecología integral sea cada vez más un camino compartido.








