Licenciado en Física y doctor en Ciencias de la Atmósfera y los Océanos, el carmelita argentino es una referencia internacional en el diálogo entre ciencia y fe
El carmelita argentino Eduardo Agosta, director del Departamento de Ecología Integral de la Conferencia Episcopal Española desde julio de 2024, ha sido nombrado miembro de la Pontificia Academia para la Vida, por un periodo de cinco años. Licenciado en Física y doctor en Ciencias de la Atmósfera y los Océanos, Eduardo Agosta es una referencia en el diálogo entre ciencia y fe, ha sido asesor del Dicasterio para el Desarrollo Humano Integral, colaborador del Movimiento Laudato si’ e investigador visitante en la Universidad de Valencia.
En los últimos meses, Agosta ha sido entrevistado dos veces por ECCLESIA, con motivo de su primer año como director del Departamento de Ecología Integral de la Conferencia Episcopal y a tenor del Encuentro Nacional de la Pastoral de Ecología Integral, así como de la cumbre climática de Belém, la COP 30 de Naciones Unidas. Del mismo modo, ha publicado los artículos de opinión «Clima cambiante: la DANA recargada y un estallido de solidaridad» y «¿Deuda o justicia?», sobre una economía con alma. Algunas de sus reflexiones más importantes y que permiten trazar las líneas maestras de su pensamiento sobre ecología integral y religión son:
Sobre ciencia y fe
—«La mirada científica permite comprender la magnitud inimaginada de la crisis ecológica […] La fe y la dimensión religiosa aportan esperanza, creyendo en la capacidad humana para revertir el daño cuando se unen la inteligencia, el amor y la empatía».
—«La creciente sensibilidad ecológica se ve como una manifestación del Espíritu que impulsa al cambio».
Sobre la raíz de la crisis ecológica
—«La dimensión ecológica es constitutiva de nuestro presente porque el pecado estructural se manifiesta también en el ambiente».
—«Gran parte del deterioro se debe a que las sociedades han olvidado a Dios y el misterio de la creación, viendo la tierra como mera materia prima y obviando la dignidad humana».
—«La crisis ecológica planetaria es una crisis moral».
—«Existe una deuda ecológica por parte del norte global».
Sobre la dimensión espiritual y pastoral
—«La ecología integral como pastoral solo se entiende porque hay una dimensión trascendente, porque hay una dimensión ética, espiritual y teológica».
—«Cuidar la casa común, como idea nuclear de nuestra fe, es parte de una existencia virtuosa e implica hacer justicia, especialmente a los más pobres».
—«El olvido de Dios va unido al paradigma tecnocrático que domina muchos espacios y a una cultura de sobreconsumo materialista, de avaricia y de codicia».
Sobre conversión y estilo de vida
—«Lo que nos hace profundamente felices y plenos no es lo material ni el consumismo».
—«Se puede mostrar otra forma de vivir menos obsesionada con el consumo, recuperando la ascética cristiana de la abstinencia y el ayuno de lo superfluo».
—«Tú puedes cambiar tu estilo de vida […] alineado con el principio de la gratuidad y la lógica del don».
—«Los hombres y mujeres de fe creemos que el dinamismo [del deseo] está ahí y que puede permitirnos encontrarnos con Dios, si lo buscamos seriamente».
La Pontificia Academia para la Vida tiene como fin la defensa y la promoción del valor de la vida humana y de la dignidad de la persona. Fundada por san Juan Pablo II en 1994, tiene la tarea específica de estudiar los problemas relacionados con la bioética y el derecho, siempre desde una perspectiva de protección integral de la vida desde la concepción hasta la muerte natural.
En su misión indica, además, que la Academia «estudia los diversos aspectos del cuidado de la dignidad de la persona humana en las diferentes etapas de la vida, el respeto mutuo entre generaciones, la defensa de la dignidad de cada ser humano y la promoción de una calidad de vida humana que integre valores materiales y espirituales, dentro del marco de una auténtica “ecología humana” que ayude a restablecer el equilibrio original de la Creación entre la persona humana y el universo entero».








