Senegal acoge el Encuentro del Proyecto de Hospitalidad Atlántica en el que las diócesis de países africanos y de España colaboran para evitar más muertes de inmigrantes
Mientras el mundo mira la chimenea de la Capilla Sixtina para conocer el nombre del próximo Papa, la Iglesia sigue realizando su labor en todos los rincones del mundo. En Senegal se está celebrando estos días, 8 y 9 de mayo, el Encuentro del Proyecto Hospitalidad Atlántica, que reúne a una delegación de la Conferencia Episcopal Española, de las diócesis de Canarias y Cádiz-Ceuta, y de diócesis de Senegal, Cabo Verde, Gambia, Guinea Bissau, Guinea Conakry, Malí, Marruecos, Mauritania, Sáhara Occidental; y representantes de Cáritas y Manos Unidas.
Son los países por los que pasa la llamada ruta atlántica, una de las más peligrosas del mundo para los migrantes que quieren alcanzar Europa y que se lanzan a ella sin conocer lo que les espera por el camino. Fernando Redondo, delegado de Migraciones de la CEE, es uno de los participantes en este encuentro. ECCLESIA ha hablado con él antes del comienzo de la primera reunión. Nos ha contado que el objetivo de la misma es intercambiar información para evitar más muertes.
El proyecto, relata Redondo, ha nacido «para apoyar a las personas que inician esta ruta». Se elaboran guían con información para «que sepan qué se van a encontrar», porque muchas veces «hacen el camino a ciegas» sin «saber la verdad». Como decía el papa Francisco, la migración es un derecho, pero lo es, insiste Redondo, «cuando tienes toda la información de lo que es».
Este proyecto de Hospitalidad Atlántica, en el que también participa el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Integral, trabaja en crear una red de apoyo por todo el trayecto, especialmente en proyectos de desarrollo locales en los lugares de origen para que no tengan que emigrar.








