«El curso posoperatorio se desarrolla con normalidad», recoge el parte médico de los doctores, comunicado por la Oficina de Prensa de la Santa Sede
El papa León XIV ha afrontado este jueves en el hospital Gemelli de Roma con buenas noticias. La radiografía de tórax que le ha sido realizada, informan los doctores a través de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, muestra «una buena recuperación» del pulmón operado.
A primera hora, las noticias que llegaban desde el centro sanitario ya eran positivas, pues el Pontífice había descansado de forma regular y había desayunado. Luego, los controles rutinarios confirmaron que la evolución sigue su curso dentro de parámetros nomales.
En este sentido, León XIV ha desarrollado actividades diarias de forma autónoma y un trabajo de fisioterapia, que ha incluido actividades motoras completas. «En general, el curso posoperatorio se desarrolla con normalidad», se puede leer en el parte, publicado a última hora de la mañana.
Este parte de continuidad al del miércoles, que también recogía la evolución normal de la convalecencia del Pontífice y ya contaba que había dado unos paso por el complejo y concelebrado la Eucaristía.
Mensaje a la cumbre sobre la familia
Eso sí, el Pontífice no pudo clausurar la cumbre sobre la familia que él mismo había convocado a los diez años de la exhortación Amoris laetitia. Si por la mañana entregó la homilía para que fuera leída durante la Eucaristía, presidida por el cardenal Tagle, por la tarde hizo llegar un mensaje.
«Como saben, no he podido estar con ustedes durante estos días. Les agradezco cordialmente sus oraciones y el trabajo que han realizado juntos. El hecho de que hayan compartido sus experiencias y hayan escuchado con atención es, sin duda, un regalo para toda la Iglesia», comienza el Papa.
Asimismo, agradece especialmente a las familias participantes que hayan compartido sus «alegrías, dificultades y esperanzas» y a los presidentes de conferencias episcopales y jefes de Iglesias católicas orientales, «su labor de preparación y el tiempo que han dedicado al encuentro».
«Leeré los frutos de su trabajo y sus debates, y ofreceré mis reflexiones a su debido tiempo. Mientras tanto, los animo a que empiecen a compartir con sus conferencias episcopales y sus diócesis lo que han vivido y recibido, y a que sigan anunciando el Evangelio con las familias, inspirándose en la riqueza de Amoris laetitia», subraya en el mensaje.





