Francisco recibe a las superioras y delegadas, reunidas en Roma para trabajar sobre la revisión de sus constituciones
El papa Francisco ha recibido esta mañana a las superioras y delegadas de las carmelitas descalzas, que se encuentran reunidas en Roma para reflexionar sobre la renovación de sus constituciones. Una ocasión que el Pontífice ha aprovechado para recordar que la vocación contemplativa es necesaria, que no está alejada de la realidad y que es fuente de esperanza. También las ha animado a mirar al futuro con las raíces en el pasado.
«Ustedes me enseñan que la vocación contemplativa no lleva a custodiar cenizas, sino a alimentar un fuego que arda de manera siempre nueva y pueda dar calor a la Iglesia y al mundo», ha recordado el Pontífice que, en esta ocasión, ha preferido hablar en español.
Según Francisco, los contemplativos no se refugian «en una consolación espiritual intimista o en una oración alejada de la realidad», sino que su camino debe verse afectado por el amor de Cristo, de modo que se muestre en cada acción cotidiana. «El dinamismo de la contemplación es siempre un dinamismo de amor, es siempre una escalera que nos eleva a Dios no para separarnos de la tierra, sino para hacérnosla vivir en profundidad, como testigos del amor recibido», ha agregado.
Así, ha continuado, el riesgo de que la vida contemplativa se reduzca a una inercia espiritual que aleja de la vida cotidiana, se aleja, convirtiéndose en luz interior para el discernimiento y mostrando la esperanza en el Evangelio.
«La esperanza del Evangelio es distinta de las ilusiones fundadas sobre cálculos humanos. Significa abandonarse en Dios, aprender a leer los signos que nos da para discernir el futuro, saber tomar alguna decisión audaz y arriesgada, aun cuando en ese momento permanece oculta la meta hacia la que nos va a conducir. Es no confiar solamente en las estrategias humanas, las estrategias defensivas cuando se trata de reflexionar sobre un monasterio que hay que salvar o abandonar, sobre las formas de vida comunitaria, o sobre las vocaciones», ha afirmado.
Para el Pontífice, las estrategias defensivas «son fruto de una vuelta nostálgica al pasado» y eso, ha dicho, «no funciona». «La nostalgia no funciona, la esperanza evangélica va por otro lado, nos da la alegría de la historia vivida hasta hoy, pero nos hace capaces de mirar al futuro, con esas raíces que hemos recibido. Y eso se llama conservar el carisma, la ilusión de andar adelante, y eso sí que funciona», ha destacado.
A modo de conclusión, ha invitado a las contemplativas a ver el futuro con esperanza evangélica, con los pies descalzos, con la libertad del abandono en Dios. «Miren al futuro con las raíces en el pasado. Y que ese estar totalmente sumergidas en la presencia del Señor les dé siempre la alegría de la fraternidad y del amor recíproco», ha concluido.








