En la jornada final de la peregrinación participaron el arzobispo de Santiago, Francisco Prieto, y el secretario general de Instituciones Penitenciarias
Más de cien reclusos de 13 prisiones de todo el país —acompañados por funcionarios, voluntarios y capellanes— completaron este sábado el Camino de Santiago. Lo hicieron con una Eucaristía presidida por el arzobispo de Santiago de Compostela, Francisco José Prieto, y concelebrada por Fernando García Cadiñanos, obispo de Mondoñedo-Ferrol y presidente de la Subcomisión Episcopal para las Migraciones y la Movilidad Humana.
Una ocasión que los reclusos y quienes los acompañaban aprovecharon para pedir al Apóstol «que la sociedad sea más sensible a la realidad penitenciaria, apostando por la inserción social», según explica Juan González-Redondo, capellán de la prisión de Teixeiro, en La Coruña.
«Esta es la opción de la Iglesia, que lleva en su esencia el perdón, la posibilidad de conversión y redención», añade.
Subraya así que la Pastoral Penitenciaria «juega un importante papel en la cárcel y fuera de ella, acompañando a las personas en el camino de la libertad, apoyando que puedan rehacer sus vidas».
Tras la Eucaristía, tuvo lugar un encuentro en el monasterio de San Martín Pinario para compartir los testimonios de varios de los participantes. Así lo narra González-Redondo: «Fue un momento muy emotivo: nos llevamos fraternidad, amistad, esfuerzo, momentos de silencio y reflexión sobre la propia vida, y también encuentro con Jesús el primer peregrino». Luego la comida y el regreso a los lugares de origen.
En la jornada, además de los prelados mencionados y del director del Departamento de Pastoral Penitenciaria de la Conferencia Episcopal Española (CEE), José Antonio García Quintana SJ, ha participado el secretario general de Instituciones Penitenciarias, Ángel Luis Ortiz.

El Camino de Santiago ya es una actividad muy consolidada dentro de la Pastoral Penitenciaria en nuestro país, liderada por el departamento del mismo nombre de la CEE.








