El objetivo de su congregación es difundir la historia y legado de la monja granadina, fundadora de la congregación de las Esclavas de la Santísima Eucaristía
La figura de la sierva de Dios madre Trinidad del Purísimo Corazón de María, fundadora de la congregación de las Esclavas de la Santísima Eucaristía y de la Madre de Dios, es el eje central de Trinidad: en espíritu y verdad, un documental intimista que acaba de lanzarse con el objetivo de difundir su historia y legado.
La película, impulsada por Católicos por tu Web y las propias Esclavas de la Santísima Eucaristía y de la Madre de Dios, presenta una vida marcada por la fe y la Eucaristía. Se estructura, de esta forma, en siete «giros» cronológicos y saltos en el tiempo, que atraviesan las circunstancias de su vida y cómo estas mediaron en la proyección educacional y contemplativa de su obra.
Estos incluyen una etapa de «Génesis/Luciérnaga», explorando sus recuerdos de infancia, la importancia de la familia y cómo ésta fue clave en su proceso de conversión y unión con Dios; otra «En casa de Francisco», donde se narra su educación y concreción de la vocación en ambientes franciscanos, descubriendo la vía de humildad y pobreza; la tercera corresponde a «Tierra Prometida», o el cumplimiento de su deseo de implantar la adoración perpetua; continúa con «Telegrama», el momento de la aprobación definitiva de las Constituciones; y finaliza con «Apocalipsis», donde, desde la perspectiva de la eternidad, imagina la expansión de su obra y la educación de generaciones de niños por sus hijas.
La película es un viaje a través de su historia, recordando acontecimientos y poniéndolos por escrito por obediencia, abriendo su corazón ante Dios y encontrando en «su voluntad» una forma sencilla de adorarle «en espíritu y verdad», acogiendo dócilmente cada susurro del Espíritu Santo.
Nacida como Mercedes Carreras Hitos en Monachil (Granada) el 28 de enero de 1879, madre Trinidad provino de una familia profundamente cristiana. Desde muy joven, tras la pérdida de su madre, quien encomendó a sus hijos a la Virgen de los Dolores, su vida estuvo marcada por una intensa piedad. Su educación en el Colegio de Santa Inés, a cargo de monjas, forjó su vocación religiosa y un profundo deseo de ser «toda de Dios». Decidió entrar en las Clarisas Capuchinas de San Antón en Granada, una orden contemplativa de gran austeridad. Allí, el 21 de noviembre de 1896, tomó el hábito y recibió el nombre de sor Trinidad del Purísimo Corazón de María.
A lo largo de su vida religiosa, concibió la necesidad de transformaciones en la Orden, especialmente la implantación de la adoración perpetua a la sagrada Eucaristía. Aunque su idea no tuvo éxito inicial entre las monjas, ella esperó pacientemente «el momento de Dios». Fue elegida abadesa en 1908 y, en 1912 y 1916 vivió experiencias interiores donde Jesús le pidió adoradoras y una nueva fundación en un lugar diferente.
El arzobispo de Granada, monseñor Vicente Casanova y Marzol, la animó entonces a seguir adelante al ver la reticencia de las monjas hacia la adoración, orientándola a salir y a redactar unas Constituciones que incluyeran la adoración permanente y la admisión de niñas para su educación. Otras personas, como fray Ambrosio de Valencina, jugaron un papel decisivo, animándola a acoger los designios divinos y verter el nuevo carisma en «odres nuevos».
Así las cosas, el 11 de abril de 1925, madre Trinidad fundó junto a otras once religiosas la primera comunidad de Clarisas Capuchinas Adoradoras en Chauchina (Granada). La comunidad creció, y el arzobispo propuso una nueva fundación en Berja (Almería).
El carisma se definió en torno al espíritu de pobreza y sencillez, el fervor eucarístico y mariano, y con un giro hacia la educación de niñas pobres. La Guerra Civil española llevó a la madre Trinidad a buscar refugio en Portugal, lo que propició la expansión de la congregación a este país.
A pesar de los obstáculos y pruebas, su amor fue siempre «más fuerte», y la voluntad de Dios se cumplió. Recibió la noticia de la aprobación definitiva de las Constituciones mediante un telegrama de 10 de enero de 1949. Explicó a sus hijas que el Señor las llamaba a una vida mixta, íntimamente unidas a Él y entre ellas, adorándole y acompañando a los niños.
Madre Trinidad, quien vivió muy unida a Cristo crucificado hasta el final debido a un cáncer, falleció el 15 de abril de 1949 en Madrid, apoyando hasta su último aliento la expansión de la congregación por Europa y América. Trece años después de su muerte, el 11 de abril de 1962, su cuerpo fue descubierto incorrupto y trasladado a la Casa General en Madrid, donde se conservan recuerdos suyos en un pequeño museo. Sus restos mortales descansan junto a la Eucaristía.
El 4 de octubre de 2008, el Proceso Diocesano de Beatificación y Canonización concluyó, y los documentos fueron llevados al Vaticano. Existe una «certeza esperanzada» de verla pronto en los altares, para lo cual se necesita un milagro. La propia congregación comunica que aquellas personas interesadas en conocer más sobre la sierva de Dios madre Trinidad Carreras o solicitar oraciones pueden visitar el sitio web https://www.madretrinidadcarreras.com o contactar con ellas.





