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Un «revolucionario» Desayuno de Oración

La ACdP y el CEU convocan por segundo año consecutivo un encuentro para rezar «por todos», especialmente por los que viven situaciones más complicadas, explicó el presidente Alfonso Bullón de Mendoza

Por mucho que la trascendencia, y en parte lo católico, se haya convertido en tema de conversación por unos días a cuenta del nuevo álbum de Rosalía o de películas como Los Domingos, que una institución como la ACdP o el CEU convoquen un desayuno para rezar es «revolucionario». Lo dijo José Cobo, cardenal arzobispo de Madrid, precisamente, durante este encuentro, celebrado en Madrid este martes.

Mientras la ciudad retomaba la marcha después de unos días de asueto, lunes incluido por la fiesta de la Almudena, en el Colegio Mayor San Pablo, 150 personas de distintos ámbitos profesionales y entidades, religiosas y no religiosas pedían a Dios ser instrumentos de su paz, para llevar amor, perdón, luz, fe, esperanza y alegría al mundo de hoy.

«En un mundo de maldiciones, en un mundo donde nosotros queremos ponernos delante de Dios, dejar que Dios bendiga es ya una buena noticia y una esperanza. […] Y seguro que hoy hay mucha gente que va a entrar en contacto con nosotros y puede recibir la bendición de Dios, de este Dios grande, que quiere entender a todos, que quiere seguir bendiciendo. Porque Dios no es mágico, no es Harry Potter. Es a través de nosotros que intenta bendecir y por ello nos ha convocado aquí. Cuenta con nosotros para que su bendición vaya adelante», reflexionó el purpurado.

Las palabras del arzobispo de Madrid tuvieron, de algún modo, una conexión con las del representante de la Nunciatura Apostólica en España, el polaco Roman Walczak, que vinculó la oración y el quehacer cotidiano, para ser sal y luz en medio del mundo. «Somos invitados a orar cada día al recomenzar el camino de nuestras tareas», dijo. Y en este camino que es la vida, añadió, el Evangelio debe ser «el gran criterio que guíe las decisiones».

La intervención de Walczak fue en sí misma una oración, al pedir al Padre que nos libre de la corrupción y que transparentemos con el ejemplo su bondad: «Porque hemos heredado un mundo que necesita ser tocado y curado por la belleza y la riqueza del amor de Dios».

En esta segunda edición del Desayuno de Oración, el político invitado fue Enrique Osorio, presidente de la Asamblea de Madrid, que, frente a un mundo acelerado y con menor profundidad, recordó que el ejercicio de las responsabilidades de cada uno «solo tiene valor si está sostenido por principios y una convicción moral».

«Esa convicción nace, muchas veces, del silencio interior, del diálogo con uno mismo. Un ejercicio como el de la oración tiene que ver, sobre todo, con un acto de humildad. Me complace el motivo que nos reúne aquí, porque creo que la política, cuando se ejerce con verdadero espíritu de servicio, se parece mucho a la oración. Ambas exigen perseverancia, entrega y la conciencia de que actuamos por algo que nos supera. En la oración, uno se pregunta qué es lo correcto; en la política, uno debe intentar hacerlo», subrayó.

Los testimonios

Durante el acto, hubo tiempo especial para los testimonios: de Erwan de la Villéon, hasta hace poco consejero delegado de Puy de Fou-Toledo; Carmen Cordón Muro, empresaria, hija de Publio Cordón, secuetrado por los GRAPO; y de Eric Halverson, fundador de Qualitas Funds y uno de los impulsores de los cursos Alpha en España.

De la Villéon destacó que la columna vertebral de España es la fe y, por ello, muchos de los problemas que se aparecen hoy en nuestra sociedad tienen que ver con la pérdida de esta. «Quita la fe a España y aparecerán problemas», dijo.

El de Carmen Cordón fue un testimonio con una fuerte carga emotiva, atravesado por el dolor de la pérdida, al que siguió una búsqueda incesante. Hasta que encontró a Dios, o, mejor dicho, él la encontró. «Fue la experiencia más abrumadora, más desgarradora de mi existencia. […] Entendí que él me amaba como soy, insignificante e imperfecta», contó.

Y alcanzó la felicidad, porque, dijo, «solo podemos ser para ser felices». «En su amor, en su fuerza, yo descanso y deseo ser un ladrillo más en esta gran sinfonía de amor que es su creación. Yo soy mi mejor versión y así todo en cada en mi vida», concluyó.

Halverson, ortodoxo, perdió a su mujer, católica, hace unos meses. Y compartió cómo, en el momento de máximo dolor, acudió a la Biblia para leer los salmos, todos. Así es como, según relata el Salmo 50, el lamento se tornó en alegría. Es la alegría de la fe cristiana, de la Escritura, de la Eucaristía, que «podemos transmitir al mundo».

Precisamente, además de fundar en España Qualitas Funds, Halverson fue uno de los que introdujo los cursos Alpha en España, que tanto bien están haciendo a personas de todas las edades, llevándolas a Cristo.

Con el padrenuestro, una oración contenida en Dilexi te y la bendición del cardenal Cobo se cerró la segunda edición del Desayuno de Oración, que fue conducido por Irene Pozo. Un encuentro para rezar, como dijo el presidente de la ACdP y de la Fundación CEU, Alfonso Bullón de Mendoza, por todos, especialmente por aquellos que viven en las situaciones más complicadas.

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