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Una sola palabra: Jesucristo

Amigos y amigas, estimados diocesanos, el próximo sábado, 13 de julio, hará un año que el Papa Francisco me nombró obispo de esta diócesis de Tortosa. Desde que inicié mi nueva misión episcopal entre vosotros, a partir del 9 de septiembre del año pasado, he ido comunicándome con vosotros semanalmente compartiendo estos escritos publicados en la Hoja Diocesana y que también son emitidos por las ondas de varias cadenas de radio. En estas emisiones radiofónicas se presentan estos escritos diciendo que son “palabras de vida, una charla de amigo del obispo de Tortosa”.

Os confieso que muy a menudo, pensando en vosotros, estimados amigos y amigas lectores, me he preguntado: ¿qué os puedo decir yo, vuestro obispo? ¿Qué “palabras de vida” puedo compartir con vosotros semana tras semana? Pues bien, todo lo que os querría decir y compartir, de corazón a corazón, en estos escritos semanales, diversos y variados, se concentra en una sola palabra que es: Jesucristo.

Hace años, cuando era un joven seminarista, me hizo mucho bien leer un libro en tres volúmenes titulado Vida y misterio de Jesús de Nazaret. Su autor era José Luis Martín Descalzo, sacerdote, escritor y gran periodista. Esta obra le supuso mucho trabajo, porque la figura de Jesucristo continúa interesándole al mundo, y la bibliografía sobre Él es tan inmensa como un mar océano. ¡Hace falta mucho coraje para iniciar la ruta en este mar tan inmenso! El primer volumen llevaba por título Los comienzos, el segundo El mensaje, y el tercero La cruz y la gloria. Cito literalmente las palabras con las que Martín Descalzo acababa el último capítulo del segundo volumen: “Al final te das cuenta de que no hacían falta tantas palabras. Que bastaba con una sola: Jesús. Que su mensaje era Él. Que su Reino es Él. Que, en realidad, bastaba con sentarse a sus pies, a la sombra de su corazón, para elegir, sin más, la mejor parte”.

Todos tenemos que volver siempre a Jesucristo, ya que, en tanto que cristianos, somos contemporáneos de Jesús. Su presencia en el mundo nunca se convertirá en un mero hecho del pasado. Porque -como intuyó Sören Kierkegaard, pensador danés que luchaba fervorosamente por un cristianismo auténtico- “mientras exista un creyente, éste, en tanto que creyente, será contemporáneo de Jesús”.

¡Amigos y amigas, Jesucristo es lo mejor que nos ha pasado en la vida! ¡Volvamos siempre a Él! Cristo vive. El Resucitado nos hace ser contemporáneos suyos. Ojalá que estos escritos semanales nos ayuden a sentarnos a sus pies, a la sombra de su corazón. Ciertamente, en medio de palabras y palabras, solo una basta: Jesucristo.

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