Los misioneros españoles entregan al Papa la camiseta por el centenario del Domund en una audiencia donde se anunció la beatificación del venerable Fulton J. Sheen
El papa León XIV recibió este domingo en audiencia a los directores nacionales de las Obras Misionales Pontificias (OMP), congregados en Roma para su Asamblea General anual. En un profundo discurso en el Palacio Apostólico, el Pontífice ha definido la labor de esta institución como «esencial» e «incalculable» frente a las heridas de un mundo fracturado por la división y el conflicto. Según afirmó el Santo Padre, la labor de las cuatro obras no es una simple gestión administrativa, sino un servicio vital a la misión de la Iglesia de proclamar a Cristo como el verdadero «príncipe de la Paz».
El encuentro estuvo marcado por una mirada de distancia puesta en todo el 2026, un año que el Santo Padre calificó como «verdaderamente rico en piedras miliares misioneras». El eje central de estas efemérides es el centenario del Domund, la Jornada Mundial de las Misiones instituida por Pío XI en 1926 a petición de la Obra de la Propagación de la Fe. Sobre este siglo de historia, León XIV recordó con gratitud que «durante cien años, este día se ha dedicado a la oración, la reflexión y la contribución a la misión evangelizadora de la Iglesia, especialmente en aquellas zonas donde la proclamación del Evangelio apenas comienza y donde la Iglesia es joven».
El Papa subrayó que uno de los propósitos fundamentales de esta jornada es sacudir la conciencia de las comunidades con mayor tradición. En sus palabras, busca «recordar a los fieles de las Iglesias más antiguas, de las Iglesias por así decirlo consolidadas, cuán importante es que también ellos se unan al espíritu misionero de toda la Iglesia». Esta llamada a la responsabilidad compartida es lo que permite que cada comunidad católica, sin importar su antigüedad, se sienta parte de un cuerpo místico que se entrega en sacrificio espiritual y material por las tierras de primera evangelización.
Gracias a la generosidad recogida en este siglo de Domund, la Obra de la Propagación de la Fe sostiene hoy a más de 1.130 circunscripciones eclesiásticas que dependen directamente del Dicasterio para la Evangelización. Esta ayuda no se limita a la mera subsistencia, sino que permite «establecer las infraestructuras eclesiales necesarias y apoyar diversas iniciativas misioneras». Entre ellas, el Pontífice ha destacado la gestión de cinco colegios en Roma dedicados a la formación permanente de sacerdotes, religiosos y religiosas que, al completar sus estudios en la Ciudad Eterna, regresan a sus tierras como «valiosos recursos para sus Iglesias locales».
La dimensión comunicativa de la misión también tuvo un protagonismo especial con el anuncio de la próxima beatificación, el 24 de septiembre en San Luis, del venerable Fulton J. Sheen. El Papa, quien confesó haber sido testigo personal de su labor evangelizadora durante su juventud, lo definió como un «faro de fe, esperanza y amor que durante décadas brilló a través de los medios de radio y televisión». Su ejemplo de audacia comunicativa se propone ahora como un modelo de inspiración para todos los directores de las OMP en el mundo actual.
En este repaso histórico, León XIV no quiso olvidar el 110º aniversario de la fundación de la Pontificia Unión Misional por parte del beato Paolo Manna. Citando a san Pablo VI, el Papa la ha descrito como el «alma» de las demás Obras Misionales Pontificias, instando a los presentes a promover entre todos los bautizados una «espiritualidad misionera cada vez más ferviente» y un compromiso profundo en este «nuevo tiempo misionero» que exige respuestas creativas a los desafíos contemporáneos.
El Pontífice desgranó también la labor específica de las otras ramas de la institución. Así, ensalzó la Infancia Misionera por llevar «la luz de la fe y el consuelo de la caridad cristiana a los niños de todo el mundo, especialmente en regiones afectadas por el odio y la violencia». Asimismo, recordó la importancia de la Obra de San Pedro Apóstol, vital para el clero nativo, advirtiendo que «en muchos lugares, sin la ayuda de la Obra, los seminaristas y novicios no tendrían los medios necesarios para su formación humana, espiritual y pastoral».
El lema elegido para este centenario, «Uno en Cristo, unidos en la misión», resume la intención del Santo Padre de promover una comunión más profunda. Ante la realidad de un mundo «plagado de tensiones, conflictos y guerras», el Papa instó a los presentes a «apreciar la urgencia de abrazar una conversión misionera continua» y a buscar juntos nuevas formas de ser una Iglesia misionera que trabaje activamente por la sanación del mundo.
Tras las palabras del Pontífice, el encuentro adquirió un tono de entrañable cercanía con el protagonismo de la delegación española. José María Calderón, director nacional de OMP España, saludó personalmente al Santo Padre para hacerle entrega de un obsequio cargado de simbolismo: la camiseta conmemorativa del centenario del Domund. Se trata de una prenda que une la labor eclesial con el compromiso de la sociedad civil, diseñada por la firma Álvaro Moreno con ilustraciones de la artista Pati.te, quienes han plasmado la esencia de esta celebración. Esta iniciativa destaca por su carácter íntegramente solidario, ya que tanto la marca de ropa como la ilustradora han participado de forma «gratuita y desinteresada». Esto permite que el 100 % del importe de las ventas se destine directamente a sostener los proyectos de las misiones. La camiseta, que ya ha despertado una importante demanda en España, busca ser un signo visible de que la evangelización también puede apoyarse en la colaboración generosa del mundo empresarial y artístico.
El gesto cobra una relevancia especial dada la inminente visita de León XIV a Madrid. Desde OMP España se ha lanzado una invitación a todos los fieles para que reciban al «Papa misionero» —de sobra conocido es su ministerio en Perú, su «amado Chiclayo»— vistiendo esta camiseta solidaria. Es un gesto que simboliza el apoyo de España a la labor del Santo Padre como responsable de estas obras que sostienen la presencia de la Iglesia en los rincones más remotos del planeta.
La profundidad de esta audiencia también residió en el trabajo técnico y sinodal que los directores realizan durante su Asamblea General. En estas sesiones se analizan minuciosamente las peticiones de ayuda que llegan desde las misiones para ser financiadas «en nombre del Papa». Este sistema garantiza una distribución «equitativa» entre las 1.133 diócesis jóvenes que aún no son autosuficientes ni a nivel humano ni económico, fomentando un ejercicio de catolicidad donde «todas las Iglesias ayuden a todas las Iglesias».
El Papa concluyó su intervención con una llamada a la humildad y al cristocentrismo, citando el principio de Juan el Bautista: «Él debe crecer; yo, en cambio, disminuir». Tras encomendar la labor a María, Reina de las Misiones, León XIV rezó el Padrenuestro con los asistentes y les animó a proseguir su camino con «gozo y celo renovado» para que la luz del Evangelio siga alcanzando a toda la humanidad.








