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Los padres paúles, en el epicentro de la intervención de EE. UU. en Venezuela: «Nos ponemos en las manos de Dios»

El padre Jorge Briceño, superior regional, relata a ECCLESIA que las bombas han caído cerca de las parroquias y de algunas comunidades, y pide a Dios que dé luz a los que tengan que tomar las decisiones sobre el futuro del país

Al padre Jorge Briceño, superior de los Padres Paúles, la intervención de EE. UU. en Venezuela le sorprendió descansando. Las explosiones despertaron a todos los miembros de la comunidad religiosa en la que vive, en el barrio de El Cementerio, muy cerca del complejo militar de Fuerte Tiuna, uno de los objetivos estadounidenses.

«De repente, escuchamos explosiones. Temblaron las ventanas y toda la casa. Entonces, nos levantamos, subimos a la azotea y ya vimos los misiles de acá para allá, más explosiones y el movimiento de helicópteros. Tuvimos miedo de que nos cayese algo, de los daños colaterales», cuenta en conversación con ECCLESIA tan solo unas horas después.

Los misioneros paúles tienen en la zona, una de las más desfavorecidas de la capital venezolana, dos parroquias —La Milagrosa y San Vicente de Paúl—, así como la casa regional y el seminario. Estas han sido las comunidades más afectadas, junto con la de La Guaira, otro de los objetivos de EE. UU. Briceño ha podido contactar con ellas y se encuentran todos bien, aunque, como en su caso, llevan ya más de 12 horas sin luz —están cargando los teléfonos en los coches—, mientras que internet va y viene.

El superior regional de los Padres Paúles también está en contacto con sus feligreses a través de los grupos de WhatsApp. «La gente está resguardada en sus casas, rezando para que esto no vaya a mayores. Las calles están vacías. Solo se encuentran abiertos algunos locales de venta de comida, donde la gente hace cola para comprar», cuenta.

En estos momentos, el misionero paúl desea lanzar un mensaje de calma y, sobre todo, invitar a ponerse en las manos del Señor, «que es el que tiene el poder sobre todas las cosas». «Nos ponemos en las manos de Dios, para que ayude a dar luz a las personas que tengan que tomar decisiones sobre el destino de la patria», explica.

En otras dos comunidades cristianas consultadas por ECCLESIA, esta situación se vive de la misma manera: a la expectativa y en clima permanente de oración.

Poco después de la conversación con Briceño, el presidente de EE. UU., Donald Trump, comparecía ante los medios de comunicación para explicar la intervención. En ella, ha confirmado que EE. UU. va a dirigir el país hasta que se haga una transición «segura y ordenada».

También ha señalado que estaban preparados para una segunda oleada de ataques, aunque ha añadido que, por el momento, no será necesario.

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