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Primera meditación de los cardenales: ¿A qué desafíos se enfrenta la Iglesia y el próximo Papa?

El abad de la Basílica de San Pablo Extramuros de Roma, el benedictino Donato Ogliari, ha sido el encargado de predicar la primera meditación de la congregación general de cardenales previa al cónclave

El abad Donato Ogliari ha aprovechado las lecturas del día para compartir con los cardenales reunidos en las congregaciones generales en el Vaticano, cuáles son los desafíos a los que se enfrenta la Iglesia de hoy, y por tanto el Pontífice que salga elegido en el próximo cónclave. Ogliari ha hablado de desafíos de la Iglesia en el mundo, como los cambios antropológicos, los conflictos internacionales, los regímenes políticos, el liberalismo post-capitalista, la devastación de lo creado, el impacto de la tecnología y de la inteligencia Artificial, la migración o la secularización. Ha señalado también los propios desafíos internos de la institución: la «plaga de abusos sexuales», la falta de vocaciones, la búsqueda de nuevos lenguajes pastorales , el replanteamiento del modelo parroquial, el rol de la mujer o la burocratización.

Desafíos que piden que la Iglesia camine fijándose en algunos aspectos muy concretos. El primero de ellos es la centralidad de Cristo Jesús. Ogliari lo ha explicado a partir de la frase que le dice Pedro a Jesús e Jn 6 67-69: «Señor, ¿a quién vamos a acudir? Tú tienes palabras de vida eterna; nosotros creemos y sabemos que tú eres el Santo de Dios». Son palabras, ha dicho, que invitan a la Iglesia «a centrar todo el ser en Jesús y la luz de su Evangelio».

En segundo lugar, el abad de San Pablo Extramuros ha reflexionado sobre la mansedumbre y humildad de Jesús, como dice en Mt 11, 29; «aprended de mí que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis descanso para vuestras almas». Un ejemplo que debe seguir la Iglesia para «dejarse evangelizar a diario para ser el rostro manso, humilde y compasivo de Jesús en el mundo».

El abad Ogliari también ha recordado a los cardenales que el Espíritu es «invisible pero produce efectos visibles» y que nacer del Espíritu requiere «un continuo proceso de conversión, de hacerse vulnerables a las solicitudes del Espíritu y reevaluar los criterios propios». Ante la elección del nuevo Papa, les ha invitado a «someterse al escrutinio del Espíritu para ser purificados y renacer».

Una vez que comience el cónclave, los cardenales se encerrarán en la Capilla Sixtina hasta que elijan al nuevo Pontífice por una mayoría de dos tercios. En estos días previos, Ogliari les ha invitado a imaginar ese espacio como «una habitación en la planta de arriba», en el sentido de que va a ser un lugar en el que Dios se conecte con los hombres en una comunidad reunida en su nombre y en la que genera comunión.

Por último, ha pedido a los cardenales congregados que no se olviden del camino sinodal comenzado, que revitaliza la comunión y la participación para una misión más eficaz, un «proceso de conversión del yo al nosotros». Y que tengan paciencia y esperanza, puesto que «una Iglesia paciente es una Iglesia que sabe esperar, apasionada por el futuro». Y precisamente, la esperanza cristiana es «la certeza de un futuro positivo arraigado en la eternidad de Dios, que hace que el presente sea vivible».

Durante este periodo de congregaciones generales previas a la celebración del cónclave, los cardenales reciben dos meditaciones como parte de su preparación espiritual antes de elegir al nuevo Papa.

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