El representante vaticano en España señala que León XIV animará, durante su visita, «el puesto providencial que tiene la Iglesia en España»
Una de las novedades de la Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Española, que se celebra esta semana en Madrid, es la participación por primera vez del nuevo nuncio de Su Santidad en España, que llegó a nuestro país el pasado mes de diciembre. Y, como es habitual, tomó la palabra para dirigir un saludo. No lo hizo, como es habitual, desde el lugar que le está reservado, a la derecha de la presidencia, sino entre los obispos. «Soy uno de vosotros», comenzó.
Pioppo agradeció a los pastores de las diócesis de España «las cálidas manifestaciones de acogida cordial», que son testimonio de adhesión al Papa y expresión de afecto. «El gesto me proporciona un aliciente en el trabajo y me da la seguridad de una actitud constructiva, garante de unidad y de seguir juntos en un mismo empeño por la causa del Evangelio. Cuenten todos con la disponibilidad de mi parte», subrayó.
«España ama al Papa»
El arzobispo dedicó una parte de su intervención al viaje del Papa a España, «que se ha convertido en el honor de mi primera tarea». Así, agradeció el trabajo que están realizando los distintos comités, tanto a nivel nacional como diocesano. Aunque lleva poco tiempo en España, ya ha podido comprobar que «al Papa se le quiere». «Se le quiere por todas partes. Veo que España ama al Papa», insistió.
Y agregó: «La presencia del Papa, su palabra como sucesor de Pedro, viene a confirmar en la fe y ayudar en su misión a este episcopado, que se esfuerza por impregnar de Evangelio la sociedad en la presente etapa».
Pioppo recordó asimismo que España, fiel a sus raíces cristianas, «nunca se ha encerrado en sí misma», sino que ha permanecido abierta al diálogo y a la colaboración con los demás pueblos de la tierra». Y lo ha hecho así porque es consciente de estar llamada «a ser faro de civilización y estímulo de progreso para el mundo, al servicio de la paz y la solidaridad entre los pueblos».
Por tanto, manifestó que el Papa, durante su estancia en España, animará «el puesto providencial que tiene la Iglesia en España, profundizando en su identidad como Iglesia que supera con confianza los cansancios del camino y se esfuerza por hallar los medios para el anuncio y la transmisión de la fe a los más jóvenes, el fomento de las vocaciones sacerdotales y a la vida consagrada».
Con todo, concluyó afirmando que en España «el Papa verá una Iglesia viva, que es capaz de ofrecer a todos los hermanos, no solo palabras de aliento, sino una ayuda eficaz que les levanta el ánimo y les da esperanza al afrontar los desafíos que siempre acompañan el camino de la vida, haciéndoles reconocer su dignidad y el amor que Dios les tiene».








