«Tenemos muchas ganas de mostrar la alegría de lo que significa ser católico»
Nicole Aguilar tiene 24 años y es de Madrid, aunque sus padres llegaron a la ciudad desde Ecuador. Forma parte de la Iglesia diocesana a través de la parroquia de San Miguel Arcángel, en Carabanchel. Allí anima los oratorios de los niños, ayuda en los campamentos y participa en las celebraciones. En los últimos meses, se añade algo más: ser voluntaria en la visita del Papa. Ella es ejemplo de los miles de jóvenes que se encontrarán con León XIV.
—¿Por qué decidió apuntarse como voluntaria?
—He vivido cosas grandes, como las JMJ o el Jubileo de los Jóvenes el año pasado, pero siempre desde atrás, siendo yo la persona que recibía todo. Ahora, el Papa viene a nuestra casa. Y cuando recibes a alguien en tu casa, quieres que esté lo mejor posible, que esté a gusto y que se encuentre todo genial. Siento el orgullo de que venga a Madrid, y por eso quiero estar ahí, para lograr que, tanto el Papa como todos los que vienen de fuera, se sientan bien.
—¿Cómo son los jóvenes de la Iglesia de Madrid?
—Jóvenes con el corazón muy despierto y deseo de salir y de gritar su fe. A veces, puede parecer que no es así, pero cuando te mueves y sales te das cuenta de que somos muchísimos y de que estamos muy presentes. Siento que el Papa se va a encontrar con una juventud con muchas ganas de mostrar la alegría de lo que significa ser un joven católico.
—¿Cómo está viviendo la preparación del viaje?
—Con ilusión, aunque también con un poco de vértigo. Tengo ganas de volver a respirar ese ambiente de calles llenas con banderas. En mi parroquia, por ejemplo, vamos a acoger a 110 peregrinos. Por un lado, piensas «qué guay», pero, por otro, te entra el vértigo de cómo vamos a organizar todo eso. Lo que importa es tener el corazón dispuesto para recibir a todos.
—¿Qué le parece León XIV?
—Me gusta mucho la serenidad que transmite. Es firme, pero, a la vez, muy cercano.
—¿Qué frutos cree que puede dejar su visita?
—Primero, puede ayudar a los jóvenes católicos a salir de nuestros entornos o burbujas; salir fuera con más esperanza. Además, creo que será algo muy bueno para Madrid en general, porque es un evento que no es cerrado ni solo nuestro, sino para toda la ciudad. Siento que, tanto para los que creemos como para los que no, la visita puede despertar corazones, esperanzas e incluso preguntas.








