Este arzobispo, con grandes dotes para la comunicación y que fue investigado por el FBI, será beatificado a finales de septiembre en Estados Unidos
El próximo 24 de septiembre, en St. Louis, Missouri, el arzobispo Fulton Sheen se convertirá en el primer beato que ha sido espiado por el FBI. Es la anécdota tras una figura gigante que resume perfectamente las convulsiones del siglo XX. Un personaje que se adelantó a su tiempo con unas dotes comunicativas que han creado escuela.
Fulton Sheen nació en 1895 en El Paso, Illinois, en el seno de una familia irlandesa. Fue bautizado como Peter John, pero prefirió llamarse Fulton, el apellido de soltera de su madre. Con los años, su familia se mudó a Peoria, un lugar fundamental en la vida del joven y donde sería ordenado sacerdote en 1919. Antes de convertirse en uno de los comunicadores católicos más reconocidos de Estados Unidos, Sheen dedicó años a su formación teológica y filosófica. Estudió en la Universidad Católica de América y la Universidad Católica de Lovaina, en Bélgica. Conocía a fondo el pensamiento de santo Tomás de Aquino, san Agustín y san John Henry Newman, y le apasionaba G. K. Chesterton, al que conoció en Londres en 1925. Tan solo cinco años después, el joven sacerdote se convertiría en un auténtico fenómeno mediático. En 1930, Sheen comenzó un programa de radio semanal en la NBC, llamado The Catholic Hour, que llegó a alcanzar los cuatro millones de oyentes. Mientras tanto, impartía clases de Religión y Filosofía en la Universidad Católica de América y se ocupaba de distintas tareas pastorales. En 1951, fue consagrado como obispo auxiliar de Nueva York y, un año más tarde, comenzó un programa de televisión titulado Life is Worth Living en la humilde cadena Dumont. Contra todo pronóstico, tuvo una enorme repercusión. Tanta que incluso se llegó a especular que la cancelación del programa de Frank Sinatra se debió al éxito del programa de Sheen. En 1955, pasó a la megacadena ABC, donde sus reflexiones y enseñanzas llegaron a ser seguidas por hasta 30 millones de espectadores. En 1953, Sheen ganó un premio Emmy. Para entonces, el obispo era toda una celebridad que conducía el programa religioso que más audiencia ha tenido nunca.
Los archivos abiertos del FBI, que cualquiera puede consultar, contienen los documentos relativos a su seguimiento, que se extendió desde 1943 hasta mediados de los 50. Sheen nunca ocultó sus críticas hacia el marxismo y el comunismo, y siguió haciéndolo durante la II Guerra Mundial, pese a que la Unión Soviética era aliada de Estados Unidos en la lucha contra Hitler. Esa fue la razón por la que un informante del FBI alertó de que el sacerdote, albergando posturas tan anticomunistas, pudiera ser cercano al fascismo. Al Gobierno le preocupaba el alcance de su predicación radiofónica. Así, incluso después de la guerra, el FBI siguió investigando a Sheen. La agencia se dedicó a revisar su correo personal, hacerle seguimientos y hasta a controlar su basura, además de visionar sus programas de televisión y leer sus libros y publicaciones.
La investigación no dio con ningún dato escabroso o que permitiera pensar en una finalidad de Sheen más allá de la evangelización y el cuidado de las almas. Solo pudieron extraer datos tan comprometedores como su ascético estilo de vida —que comprendía «excentricidades» como una hora de oración personal cada día a las seis de la mañana— y que solo infringía cuando se ponía de por medio un buen helado de chocolate. Los seguimientos también desvelaron que una vez convenció a un policía para que no le pusiera una multa por exceso de velocidad. En 1966, Pablo VI nombró a Fulton Sheen obispo de la diócesis de Rochester y en 1969 lo hizo arzobispo titular de Newport. Sheen volvió a Nueva York, donde pasó sus días en un pequeño apartamento hasta que falleció, en 1979.
El testimonio del arzobispo, su forma de predicar y su devoción por la Virgen María y la Eucaristía ayudaron a millones de personas a encontrarse con Dios. Su causa de beatificación se abrió oficialmente en 2002. Benedicto XVI aprobó sus virtudes heroicas y lo declaró venerable en 2012.
El milagro
En julio de 2019, Francisco aprobó la curación milagrosa del bebé James Fulton Engstrom, que nació muerto, no tuvo latido cardíaco durante 61 minutos, pero se recuperó por completo después de que sus padres rezaran a Sheen pidiendo su intercesión. Sin embargo, la fecha de beatificación se ha retrasado durante años por dos circunstancias. Fulton Sheen fue enterrado en la cripta de la catedral de San Patricio, en Nueva York, pero su única familiar más cercana, una sobrina, presentó una demanda para que los restos de su tío fueran trasladados de vuelta a Peoria. El Tribunal de Apelaciones de Nueva York falló a su favor y en junio de 2019, los restos del arzobispo Sheen fueron trasladados a la catedral de Santa María en Peoria. En diciembre de 2019, la beatificación del arzobispo se retrasó de nuevo debido a las dudas sobre cómo afrontó los casos de abuso sexual cuando era obispo de Rochester. El Vaticano investigó los archivos del arzobispo Sheen en las diócesis de Rochester y Peoria y no encontró irregularidades.






