León XIV reconoce en su motu proprio que estos mecanismos «fueron necesarios» por la COVID-19 y, tras ser avalado por la Secretaría de Economía, pide activar otros instrumentos para liberar las retribuciones del personal
El papa León XIV ha decretado la superación definitiva de las medidas de contención salarial que regían en el Vaticano desde el año 2021, con motivo de la pandemia. A través de una carta apostólica en forma de motu proprio —firmada el pasado 1 de septiembre y publicada oficialmente hoy, 14 de septiembre—, el Pontífice pone fin a las reducciones de sueldo que afectaban a los cardenales, superiores de la Curia y personal religioso de la Santa Sede y del Estado de la Ciudad del Vaticano.
La nueva disposición, que establece su entrada en vigor a partir del 1 de septiembre de 2026, cuenta con el dictamen favorable de la Secretaría para la Economía y, según los medios vaticanos, ha sido fielmente estudiada por el Santo Padre. Según reconoce León XIV en el texto oficial, los recortes decretados por Francisco «fueron necesarios» para afrontar el «reto excepcional de la pandemia», pero en la actualidad «pueden darse por superados» bajo la certeza de que las instituciones vaticanas «continuarán garantizando la sostenibilidad financiera mediante otros instrumentos».
El antecedente: Francisco en 2021
Para comprender el origen y la relevancia de este movimiento, es preciso remontarse al 23 de marzo de 2021, fecha en la que el papa Francisco promulgó la carta apostólica Un futuro sostenible. En aquel momento, la crisis sanitaria desatada por el Covid-19 agravó un déficit económico que ya venía arrastrando la Santa Sede desde años atrás, resultando en una merma drástica de todas sus fuentes de ingresos.
Ante aquel panorama tan complejo, la prioridad fijada por Francisco fue evitar a toda costa los despidos, protegiendo especialmente al personal laico y a los padres y madres de familia. Por ello, se preparó una severa revisión del gasto basada en criterios de proporcionalidad y progresividad, afectando en mayor medida a los estamentos más altos del clero y de la administración curial. De este modo, los cardenales asumieron una reducción permanente del 10 % en sus remuneraciones; mientras que a los jefes y secretarios de dicasterios se les aplicó un recorte del 8 %. Por otra parte, los clérigos y religiosos asumieron una disminución generalizada del 3 % en sus sueldos.
Para todo el personal, se congeló el avance de la antigüedad, suspendiendo la maduración de los aumentos bienales por años trabajados. Pese a todo, este bloqueo se limitó en el caso de los trabajadores laicos a aquellos empleados del cuarto nivel en adelante, salvaguardando así los salarios más bajos (niveles 1 a 3). La normativa, así mismo, extendió sus efectos al Vicariato de Roma, a los capítulos de las basílicas papales y a la Fábrica de San Pedro, entre otros organismos vinculados.
La restitución
No obstante lo anterior, el restablecimiento salarial no se ha producido de manera impulsiva, sino a través de un proceso gradual. El 16 de junio del año pasado, León XIV ya modificó parcialmente la normativa de Francisco mediante la abrogación del artículo 3 a través de un rescriptum ex audientia. Y ahora, con la publicación del nuevo motu proprio, queda cancelada de forma completa la ley de 2021. Sin embargo, la resolución vaticana destaca un aspecto jurídico importante: todo lo aplicado durante el tiempo en que la ley estuvo vigente se mantiene inalterado en vía definitiva. Esto significa que los recortes salariales ya ejecutados y los aumentos por antigüedad no devengados durante el periodo de congelación no serán restituidos ni recalculados retroactivamente.
Con este decreto, León XIV da por cerrada la etapa de contención salarial vinculada a la pandemia, encomendando a la Secretaría para la Economía la aplicación de nuevos mecanismos de gestión para equilibrar las cuentas sin penalizar afectar a las retribuciones del personal.






