Skip to content Skip to sidebar Skip to footer
Ángel Román, nuevo obispo de Albacete

Ángel Román ya es obispo de Albacete

Durante su alocución, ha invitado a todos a reflexionar sobre la propia vocación y a responder a la llamada de Dios

Las campanas de la catedral de Albacete no dejan de repicar. Es sábado 3 de mayo y pasan de las 10:30 horas de la mañana. Ha llegado el día: Albacete recibe a su nuevo obispo. Como explica la diócesis de Albacete en una nota, Ángel Román Idígoras, tras recibir la ordenación episcopal, comienza su ministerio. Se convierte así en el séptimo obispo de la diócesis albaceteña, que este año celebra el 75.º aniversario de su creación.

La celebración comenzó con las palabras del nuncio, Bernardito Auza, quien, ante la sede vacante del sucesor de Pedro, recordó al papa Francisco como «el pontífice de la alegría» que coincide con el lema episcopal elegido por Ángel Román Gaudete in Domino.

En la celebración estuvieron presente los últimos cuatro obispos de la diócesis: Victorio Oliver (emérito de Orihuela-Alicante), Francisco Cases (emérito de Canarias), Ciriaco Benavente (emérito de Albacete), y Ángel Fernández (emérito de Albacete).

En la homilía, Francisco Cerro Chaves, arzobispo de Toledo, que presidió la Eucaristía, señaló que el nuevo obispo llevará siempre a todos a la búsqueda de Jesús, en comunión con todos los que forman la Iglesia diocesana y en comunión con los obispos y Papa.

Finalizada la homilía, el ordenante principal preguntó al obispo electo acerca de su disposición para ejercer el ministerio en comunión con el colegio episcopal. Escuchada su disponibilidad y entrega, se invocó la intercesión de los santos mediante las letanías.

A continuación, se llevó a cabo la ordenación episcopal mediante la imposición de manos sobre la cabeza del elegido, la imposición del Libro de los Evangelios abierto, la plegaria de ordenación, la unción con el santo crisma en la cabeza, la entrega de los Evangelios y de las insignias episcopales: el anillo, la mitra y el báculo, este último regalo de la diócesis.

Finalizada la ordenación, Ángel Román se sentó en la sede de la catedral de Albacete, convirtiéndose desde ese instante en el nuevo obispo.

No faltó en la celebración una mirada a los migrantes, aquellos que comparten con nosotros la fe y han crecido en otros lugares. El momento fue visual y plástico. La danza africana del ofertorio lleno de color, baile y música la preparación de la liturgia eucarística.  Tras la comunión, el nuevo obispo bendijo a todos recorriendo el templo y dirigió sus primeras palabras a los diocesanos.

En su alocución, el nuevo obispo destacó tres hechos relevantes: el 75.º aniversario de la diócesis, el Año Jubilar de la Esperanza y la sede vacante, tanto en Roma como en Albacete. Estos tres acontecimientos, dijo, «pueden marcarnos la dirección en este momento».

«Somos peregrinos de la esperanza, viviendo la fe en lo cotidiano, en las fiestas, tradiciones y momentos de encuentro, pero también estando presentes allí donde hay dolor, pobreza o soledad», subrayó.

Y haciendo referencia a la peculiaridad de no haber podido nombrar al Papa ni al obispo durante la Eucaristía, animó a todos a reflexionar sobre la propia vocación: «Cada uno tiene un sitio que llenar. Faltan sacerdotes, matrimonios sólidos, hijos, cristianos comprometidos en la política… Dios sigue llamando. La cuestión es escucharlo y decirle sí: ¡Aquí estoy, mándame!».

This Pop-up Is Included in the Theme
Best Choice for Creatives
Purchase Now