El obispo de Getafe y un centenar de internos han seguido este jueves la apertura por el papa Francisco de la Puerta Santa de la prisión de Rebibbia y han celebrado la Eucaristía
El obispo de Getafe, Ginés García Beltrán, ha abierto este jueves el Jubileo en la cárcel de Valdemoro con una Eucaristía a la que han acudido más de 100 internos. Al prelado lo acompañaban el capellán de la prisión, Pablo Morata, y otros sacerdotes.
García Beltrán ha querido estar así al lado de los que no cuentan y son marginados, y llevarles la esperanza del Jubileo que inició el Papa el pasado día 24 y arrancará en la diócesis este domingo 29 a las 12:00 horas primero en el Colegio Jesús Nazareno para continuar en procesión hacia la Catedral con una misa a las 12.30 horas, según ha informado la diócesis de Getafe.
Los presos que han respondido a la invitación, pertenecientes a los nueve módulos de la prisión, han podido ver al inicio de la celebración la apertura de la Puerta Santa de la cárcel italiana y han escuchado la homilía completa que el Pontífice ha dirigido.
«Es una alegría el poder celebrar estos días tan bonitos, tan entrañables, tan agridulces también para vosotros, porque son días también de añoranza», ha comenzado diciendo el obispo.
«Un año jubilar es un año de gracia, un año de liberación. Y la Iglesia nos invita a mirar donde está la verdadera gracia y la verdadera liberación», ha continuado.
Refiriéndose a la homilía del papa Francisco en la cárcel de Rebibbia, García Beltrán ha señalado que «la mayoría de las veces, la mayor falta de libertad no está afuera. La de afuera, que voy a deciros que no sepáis, es muy difícil, es muy dura, pero muchas veces la puerta de afuera lo que está reflejando es la puerta de dentro, que está cerrada y que yo no puedo abrir».
En este sentido, se ha referido a la dificultad de vivir con tantas puertas cerradas en la prisión y a la pregunta que muchos se estarían haciendo: «¿Pero yo puedo abrir alguna puerta? Pues posiblemente la de la cárcel no, pero la de mi corazón sí».
«¿Por qué no dejamos, queridos hermanos, queridas hermanas, que en este tiempo de Navidad y en este año, esa niña pequeña que viene de Dios, que se llama esperanza, entre en nuestra vida? Porque ya lo ha dicho el Papa: la esperanza no te defrauda, la esperanza nunca te defrauda. Lo más triste y lo que más puede matar a un hombre, no es estar en la cárcel o no estarlo. Lo que puede matar a un hombre es haber perdido la esperanza, sea en la cárcel o sea fuera de la cárcel», ha añadido.
Al hilo del lema del Jubileo, ha dicho que «somos peregrinos de esperanza, porque nosotros sabemos que todo puede cambiar y además sabemos que nuestra esperanza tiene un nombre y ese nombre es Jesucristo».
«Dejemos que la esperanza venga a mi corazón, que no me deje cerrar. Bastantes puertas cerradas hay en la vida. Bastantes puertas cerradas hay aquí para que encima también yo ponga rejas en la puerta de mi corazón», ha concluido.








