La decisión se ha tomado tras las votaciones del Consejo Presbiteral y los informes favorables de todas las personas consultadas
El arzobispo de Granada, José María Gil Tamayo, instituyó el pasado 7 de octubre el sagrado ministerio de diaconado permanente, «tanto para varones casados de edad madura, como para aquellos jóvenes idóneos que deseen permanecer célibes, conforme a la legislación y normativa de la Iglesia universal» en la citada archidiócesis.
Culmina, de esta manera, el proceso de reflexión iniciado «hace un tiempo» sobre la «conveniencia y posibilidad de instaurar en la archidiócesis el diaconado permanente», durante el cual se consultó, primero, al Consejo Episcopal y, posteriormente, se llevó al Consejo Presbiteral hasta en dos ocasiones, la primera como mención y la segunda ya como orden del día.
El Consejo Presbiteral, en sesión ordinaria de fechas 1 y 2 de octubre, aceptó la posibilidad de la instauración del diaconado permanente, pero no solo se exploró esa vía, pues también se tomaron en consideración «todas las opiniones y observaciones de las personas consultadas», así como «las necesidades concretas y la situación específica de nuestra Iglesia diocesana».
Finalmente, y considerando que «se enriquece de manera importante la misión de la Iglesia con un ministerio verdaderamente diaconal, ya en vida litúrgica y pastoral, ya en las obras sociales y caritativas, “sean fortalecidos por la imposición de las manos transmitida ya desde los Apóstoles y se una más estrechamente al servicio del altar, para que cumplan con mayor eficacia su ministerio por la gracia sacramental del diaconado”».
En su nota informativa, la archidiócesis de Granada recuerda que el sagrado ministerio de diaconado permanente procede directamente de Cristo y la época apostólica, como recogen tanto el Nuevo Testamento, como los Padres de la Iglesia y los Concilios de los cuatro primeros siglos. Reinstaurado por el Vaticano II, este ministerio con «grado propio y permanente de la jerarquía» puede ser establecido allá donde lo crean oportuno las diversas Conferencias Episcopales.
En nuestro país, la Conferencia Episcopal Española restauró el diaconado permanente en la Asamblea Plenaria que tuvo lugar del 21 al 28 de noviembre de 1977, fijando y aprobando posteriormente las Normas prácticas para la instauración del Diaconado Permanente en España, referentes a sus funciones, figura, elección y formación de candidatos y la vida que han de llevar sus miembros.








