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De lunes a viernes con León XIV: de los encuentros diplomáticos al embarque en el Bel Espoir

El Papa visitó a Sergio Mattarella en el Quirinal y recibió, entre otros, al presidente de Chile y de Uruguay

La semana del papa León XIV ha estado marcada, además de por el videomensaje para la Jornada Mundial de las Misiones, la audiencia general o la visita a la FAO, por los numerosos encuentros diplomáticos que ha mantenido. Ha visitado al presidente de la República Italiana, pero también ha recibido a los presidentes de Chile, Uruguay y Chad y al vicepresidente de Azerbaiyán.

De todos ellos, tuvo especial relevancia la visita a Sergio Mattarella en el palacio del Quirinal. Allí, León XIV defendió la separación entre el ámbito religioso y político y, al mismo tiempo, la colaboración entre la Iglesia católica y el Estado italiano en favor del bien común, al servicio de la dignidad humana, «cuya dignidad inviolable debe ocupar siempre el primer lugar en los procesos de decisión y en la acción».

El Pontífice también clamó por la paz, con una invitación a mirar los rostros «de quienes se ven arrastrados por la ferocidad irracional de quienes planean sin piedad la muerte y la destrucción».

Del mismo modo, puso sobre la mesa la importancia de apoyar a la familia: «Me gustaría subrayar la importancia de garantizar a todas las familias el apoyo indispensable de un trabajo digno, en condiciones justas y atendiendo a las necesidades relacionadas con la maternidad y la paternidad. Hagamos todo lo posible para dar confianza a las familias, especialmente a las jóvenes, para que puedan mirar con serenidad hacia el futuro y crecer en armonía».

Otro de los asuntos que abordó el Papa fue el de las migraciones. De hecho, agradeció a Italia la acogida y pidió a los que llegan que se integren de forma constructiva.

«Animo a mantener siempre viva la actitud de apertura y solidaridad. Al mismo tiempo, quisiera recordar la importancia de una integración constructiva de quienes llegan a los valores y tradiciones de la sociedad italiana, para que el don recíproco que se realiza en este encuentro de pueblos sea verdaderamente para el enriquecimiento y el bien de todos», dijo.

La semana de León XIV terminó con una visita al Bel Espoir, una experiencia de encuentro y diálogo en el Mediterráneo con un gran protagonismo juvenil. «El mundo de hoy, más que palabras, necesita signos y expresiones que den esperanza. Desde el mismo nombre de este barco, así como desde la presencia de todos vosotros aquí hoy, sois verdaderamente un signo de esperanza para el Mediterráneo y para el mundo», dijo en primer lugar.

Después, les propuso tres acciones: el diálogo, tender puentes y construir la paz. Sobre la última, afirmó: «Debemos aprender a ser promotores de la paz en un mundo que tiende cada vez más a la violencia, al odio, a la separación, a la distancia y a la polarización. Podemos unirnos, aunque seamos de diferentes países, tengamos diferentes idiomas, diferentes culturas, diferentes religiones, y, sin embargo, todos somos seres humanos».

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