En un momento de máxima tensión internacional, la Libreria Editrice Vaticana esta propuesta de revolución de la conciencia frente a la amenaza atómica y la proliferación de conflictos globales
La Libreria Editrice Vaticana (LEV) presenta al mundo Desarmada y desarmante. La paz es un don, una obra que se construye como manifiesto para la supervivencia de la humanidad. Editado por el periodista Alessandro Banfi, este volumen constituye la primera gran antología de las intervenciones de León XIV sobre la paz desde que fuera elegido como Sumo Pontífice el 8 de mayo de 2025.
El corazón del libro es un texto inédito, escrito de puño y letra por el Papa a modo de introducción, donde desgrana una visión de la paz que va mucho más allá de la mera ausencia de guerra. Porque León XIV nos recuerda que la paz es, ante todo, un regalo pascual. El Santo Padre inicia su reflexión evocando el primer saludo de Jesús tras la Resurrección: «¡La paz esté con vosotros!» para, a continuación, advertirnos de que este don no es algo superficial o gratuito: «Ese don no se concedía «a la ligera»: el cuerpo glorioso del maestro de Nazaret mostraba las llagas de la Pasión». Para el Papa, la figura de Cristo es la del redentor que atravesó el odio y la crucifixión del mundo, presentándose ante la historia como alguien que «sufrió la injusticia, desarmado y desarmante».
La publicación de este libro llega en un contexto diplomático muy complejo. A este respecto, el texto no elude la crudeza de la realidad actual. Citando datos del Global Peace Index correspondientes a 2026, el Papa lamenta que hoy existen nada menos que «103 Estados involucrados de alguna manera en una guerra en la Tierra». Con un ritmo vibrante y doloroso, León XIV recorre la geografía del conflicto mencionando Ucrania, Oriente Medio, Sudán, Myanmar, Yemen y el Congo.
Retomando el concepto del papa Francisco, León XIV describe el panorama actual como una «Tercera Guerra Mundial a pedazos». En esta antología, el Pontífice muestra una preocupación especial por la degradación del lenguaje y la ética en la esfera política, señalando que incluso los perpetradores de la violencia intentan justificar sus actos bajo la bandera de la pacificación: «Nadie tiene la desfachatez de declarar que quiere la guerra por la guerra». Ante esta hipocresía, el Papa también rescata las palabras de san Juan Pablo II para advertir que recurrir a la fuerza militar es, hoy más que nunca, una «aventura sin retorno».
Uno de los puntos más innovadores y exigentes del libro es la insistencia en que la paz no es solo un asunto de cancillerías y tratados internacionales, sino una responsabilidad personal. León XIV propone en este punto una introspección necesaria: «Si nuestro primer instinto ante un problema con el que nos topamos, ante una tensión que vivimos, ante una fosa que sufrimos es juzgar a los demás, acusarlos e incluso condenarlos, será inevitable que, primero la indiferencia, y luego, el odio, se desarrollen a nuestro alrededor».
Para ilustrar esta tesis, el Papa recurre a la sabiduría de san Agustín, citando un sermón que parece escrito para el siglo XXI: «Son tiempos difíciles, son tiempos duros, tiempos de desgracias. Vivid bien y, con una vida buena, cambiad los tiempos». La estructura del libro, así las cosas, guía al lector desde la geopolítica hasta la intimidad del hogar, insistiendo en que «la paz empieza por mí» y se construye a través de «una sonrisa regalada, una ofensa perdonada, una palabra amable». Es un llamamiento a la coherencia: no se puede exigir paz a los poderosos si no se vive en las familias, en las ciudades y en los lugares de trabajo.
De este modo, el volumen alcanza su punto de mayor tensión al abordar el rearme nuclear. León XIV es tajante en su diagnóstico: «No son las armas atómicas las que generan la paz, sino el desarme». El Papa denuncia que la desescalada de décadas pasadas ha sido sustituida por una carrera armamentística que «asusta y aterroriza». Y, en un gesto cultural significativo, el Papa incluso cita al músico Bob Dylan para expresar el rechazo a la bomba atómica: «Te odio porque te ha creado el hombre, y el hombre te posee y te maneja».
La Iglesia, a través de estas páginas, plantea una pregunta inquietante a la civilización: «¿Debe la especie humana seguir habitando la Tierra?». El Pontífice advierte sobre el peligro de combinar el dominio cibernético con el rearme global, un escenario donde las máquinas podrían decidir el destino de personas indefensas. Frente a esta frialdad tecnológica, se rescata la importancia de la conciencia individual a través de la historia de Stanislav Petrov, el oficial soviético que en 1983 decidió desobedecer las órdenes y no informar de un supuesto ataque nuclear estadounidense que resultó ser un error técnico, cortando la cadena de la muerte. «La conciencia de un solo hombre puede valer tanto como el mundo entero», afirma León XIV con contundencia.
Como en el caso de Petrov, la antología no solo contiene reflexiones teóricas, sino que se nutre del ejemplo de «protagonistas desconocidos» y figuras emblemáticas que han hecho de la no violencia su bandera. Entre los nombres que el Papa destaca como modelos para el mundo actual se encuentran el beato Floribert Bwana Chui, y los siervos de Dios Giorgio La Pira y Dorothy Day. Estos hombres y mujeres son presentados como testigos que vencieron la tentación de la corrupción y fomentaron la diplomacia en situaciones límite.
A pesar de todo, el mensaje final de Desarmada y desarmante es un mensaje de esperanza. León XIV concluye su intervención recordando que la esencia del Evangelio es la caridad que vence a la muerte y al aislamiento. Citando a Pío XI, el Papa lanza un reto final a todos los creyentes: «Demos gracias a Dios porque nos hace vivir en tiempos difíciles. Ahora, a nadie le está permitido ser mediocre». Este nuevo libro de la Editorial Vaticana es un llamamiento a no caer en la desesperación y a actuar como «artífices de la paz», «la causa de su vida», recordándonos que, aunque el camino sea estrecho, la fuente de la esperanza nunca se agota en el mensaje de Jesucristo.






