Durante su encuentro en la Sala Clementina, Francisco les ha pedido que se den gratis a la gente rota, que lo ha perdido todo por la DANA
El papa Francisco ha recibido este jueves en el Vaticano a los seminaristas de la Provincia Eclesiástica de Valencia, que integra las diócesis de Valencia, Segorbe-Castellón, Orihuela-Alicante, Mallorca, Menorca e Ibiza. Un encuentro en el que la tragedia provocada por la DANA ha estado muy presente en el saludo que ha hecho el Pontífice.
«No me es fácil expresarles mis sentimientos, pensando en las Navidades seguramente atípicas con esa vivencia de que Dios se ha hecho barro en ustedes. Un dolor y un luto que a pesar de su dureza nos abre a la esperanza, pues, obligándonos a tocar fondo y a dejar atrás todo lo que parecía sostenernos, nos permite ir más allá», ha afirmado.
Esa esperanza, ha continuado, se ha dejado ver en la ayuda desinteresada de tantas personas, en los ojos llenos de entrega de la gente, que «han sido capaces de iluminarnos con la ternura de Dios».
Precisamente, llevar la ternura de Dios es la tarea a la que están llamados los futuros sacerdotes, les ha dicho. Pues la DANA «no es un fenómeno atípico que simplemente esperamos que no vuelva a suceder», sino «la extrapolación de lo que vive cada ser humano que se enfrenta a una pérdida y se siente solo, desubicado, necesitado de apoyo para poder continuar».
Así, les ha propuesto llevar a todos la verdadera esperanza, Jesús, y a tomar en serio el sufrimiento de las personas, evitando frases huecas y el buenismo. «Jesús no ha sentido asco de nuestro barro. En vez de salvarnos del barro, se ha hecho barro por nosotros. Y ser sacerdote es ser otro Cristo, es hacerse barro en el llanto del pueblo, y cuando vean a la gente rota, porque en Valencia hay gente rota, que ha perdido la vida a pedazos, repártanles trozos, pedazos de ustedes mismos, como Cristo lo hace en la Eucaristía».
Y ha concluido: «Por favor, dense gratis, porque todo lo que tienen lo han recibido gratis, no se olviden de la gratuidad, y por favor les pido que recen por mí».








