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El papa León XIV entra en la cárcel: «Los errores de la vida no determinan la identidad de una persona»

En la emotiva visita a Brians 1 ha recordado que Dios nos permite a todos empezar siempre de nuevo y que ser humano y cristiano no es no equivocarse, sino crecer en la capacidad de convertirse, reconciliarse y perdonar

El papa León XIV ha comenzado el día con una parada en la periferia geográfica y existencial de la cárcel. En su camino a la abadía de Montserrat, el Pontífice hizo una parada en Brians 1 para encontrarse con un grupo de internos, así como con voluntarios y capellanes. Junto a él, también estaba el obispo de Sant Feliu de Llobregat, Xabier Gómez, vestido con hábito dominico, la orden a la que pertenece.

Jesús Bel, delegado diocesano de Pastoral Penitenciaria y capellán de Brians 1, ha agradecido al Papa su presencia, «que nos conforta y nos anima», y también por la oportunidad para «decirle al mundo que existimos, que sufrimos, que queremos levantarnos y seguir adelante».

El silencio inundaba el ambiente cuando Montse y Josefina, dos internas, han tomado la palabras. Montse ha compartido un testimonio desgarrador y una lucha con Dios por la muerte de su hijo. «He peleado mucho con él, y me ha costado la vida entender que Dios no es el culpable. Hoy pido perdón a Dios por todo. Pedí la gracia de la fe, y experimento cómo se ha ido el rencor. Volví a creer aquí dentro y agradezco el don de la fe», ha confesado.

Josefina ha planteado una situación similar a raíz del accidente de su hijo, pues «al verlo sufrir se tambaleaba mi fe. Mi hijo sobrevivió y es hoy un milagro». «Y yo siempre voy a creer que es Dios. Siempre es Dios. Aquí en prisión no estoy sola, Jesús me da fuerza, me da vida. Lo noto dentro de mí, si no, no sé cómo hubiera aguantado esto», ha añadido.

Con cierta conmoción en el rostro por lo que había escuchado, el Papa ha reconocido que los testimonios de las internas le han edificado y ha agradecido el compromiso de los capellanes y voluntarios de la pastoral penitenciaria de Sant Feliu de Llobregat.

A partir de aquí, León XIV ha hecho una defensa de la dignidad humana, dada por la condición de hijos de Dios, que no se pierde por los errores que se hayan podido cometer en la vida. «No existe ninguna situación que haga al Señor apartar de nosotros su mirada. Su amor misericordioso está siempre por encima del cuanto bien o mal hayamos hecho», ha dicho.

Así, les ha pedido que piensen en esto cuando el agobio y la tristeza marquen su camino y tengan la tentación de sentirse inferiores o de pensar que no vale la pena seguir adelante. «Aunque el agobio y la tristeza marquen algunos momentos de vuestro camino, recordad que los errores de la vida no determinan la identidad de una persona», ha dicho. Y citando a san Agustín, ha recordado que si confiamos en la gracia divina «descubrimos cómo en nuestra vida el pasado no condena el futuro, sino que nos ofrece la posibilidad de cambiar nuestras decisiones y elecciones».

Al final, los ha invitado a refugiarse en Dios, a aferrarse a él, a seguir soñando el sueño de Dios: «¡Dios te ama como eres, pero te sueña mejor! El Señor nos permite a todos empezar siempre de nuevo, pues ser humano y ser cristiano no consiste en no equivocarse, sino en crecer en la capacidad de convertirse, arrepentirse, enmendarse y, sobre todo, de reconciliarse y perdonar», ha concluido, invocando a renglón seguido a la Virgen de la Merced.

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