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El Papa sitúa el trabajo en el corazón de la economía y rechaza la desocupación y la explotación

En la audiencia general, León XIV repasa la doctrina de la «Gaudium et spes» sobre la vida económica y política y anuncia su viaje del viernes a Uruguay, Argentina y Perú

El papa León XIV ha puesto el trabajo en el centro de la vida económica durante la audiencia general de este miércoles, 4 de noviembre, en la plaza de San Pedro, donde ha recordado que «no son aceptables la desocupación, la explotación y las condiciones de trabajo que ponen en peligro la salud y la propia vida».

La catequesis, dentro del ciclo dedicado a los documentos del Concilio Vaticano II, se ha centrado en los capítulos III y IV de la segunda parte de la constitución Gaudium et spes, dedicados a la vida económico-social y a la comunidad política. El Pontífice ha partido de la idea de que la dimensión social forma parte «no solo de la naturaleza humana, sino también de nuestra fe en Jesucristo», y de que también en estos campos la fe cristiana «ofrece criterios de discernimiento».

El trabajo, corazón de la economía

León XIV ha recordado que los padres conciliares ya alertaron del peligro que suponen para la paz mundial los desequilibrios de un desarrollo económico que no es equitativo ni respeta la creación, una advertencia que, según ha señalado, «encontró confirmación en la parte final del siglo pasado y que hoy constatamos aún más». Para corregir el rumbo no basta con el desarrollo técnico, ha subrayado citando el documento conciliar, porque «son necesarias muchas reformas en la vida económico-social y un cambio de mentalidad y de costumbres en todos».

La Gaudium et spes presenta así una visión del desarrollo económico que «debe estar siempre al servicio del hombre y bajo el control del hombre», en la que aparece ya el concepto de desarrollo integral que san Pablo VI situaría después en el centro de la encíclica Populorum progressio (1967). En esa línea, el Papa ha considerado «más actuales que nunca» los llamamientos a eliminar las discriminaciones «contra los grupos sociales más débiles y contra los migrantes».

«El corazón de la economía es el trabajo», ha afirmado el Pontífice, que ha descrito cómo a través de él la persona se desarrolla, atiende las necesidades de su familia, expresa su talento, participa en la vida social y construye un mundo mejor colaborando «en la obra creadora de Dios». Por eso el trabajo «nunca puede ser tergiversado en detrimento de las personas, del bien común o de la creación», y el verdadero desafío es «ofrecer a todos oportunidades para poner en práctica sus capacidades». León XIV ha defendido también el derecho y el deber de los trabajadores de participar en las decisiones que afectan a su actividad, incluso de forma asociativa, y de afrontar los conflictos «con diálogo y acciones no violentas».

El Papa ha recordado además que el Concilio retoma el destino universal de los bienes de la tierra, «uno de los principios fundamentales del magisterio social», y lo aplica al campo financiero, de modo que quienes son responsables de las inversiones y de la organización de la vida económica, ya sean particulares, grupos o autoridades públicas, deben procurar que se provea «de lo necesario para una vida decente tanto a los individuos como a toda la comunidad» y establecer «un justo equilibrio entre las necesidades actuales del consumo individual y colectivo y las exigencias de inversión para la generación futura».

La política como camino de paz

Al abordar la comunidad política, León XIV ha destacado entre las señales positivas de la época contemporánea que una conciencia más viva de la dignidad humana ha impulsado en diversas regiones del mundo órdenes político-jurídicos que protejan mejor los derechos de la persona. La comunidad política existe en función del bien común, ha insistido, y la autoridad debe ejercerse según las circunstancias de cada lugar y momento, pero siempre teniendo presente «el bien de toda la familia humana». El Pontífice ha recordado también que, según la constitución conciliar, la comunidad política y la Iglesia «son independientes y autónomas, cada una en su propio terreno», aunque ambas están «al servicio de la vocación personal y social del hombre», un servicio que será más eficaz «cuanto más sana y mejor sea la cooperación entre ellas».

Comprometerse en la economía y en la política según estos criterios «es un modo de construir la paz», ha dicho el Papa, que ha citado la encíclica Fratelli tutti del papa Francisco para recordar que «la guerra es un fracaso de la política y de la humanidad, una claudicación vergonzosa, una derrota frente a las fuerzas del mal». Frente a ello, ha defendido que «la política que cuida de las heridas de los pueblos y de quienes sufren injusticias ofrece motivos de esperanza para el futuro de la humanidad». León XIV ha animado a los jóvenes a seguir el ejemplo de los hombres y mujeres que «en estos ámbitos dieron buen testimonio» y ha renovado su exhortación a las comunidades cristianas para que «se impulse de nuevo la formación sobre la doctrina social de la Iglesia».

Rumbo a Latinoamérica

En su saludo a los peregrinos de lengua española, el Papa ha recordado que este viernes, 6 de noviembre, parte hacia Latinoamérica para visitar Uruguay, Argentina y Perú, y ha pedido oraciones para que el viaje «fortalezca la fe, renueve la esperanza, reavive el fuego de la caridad y sea un impulso para seguir anunciando el Evangelio con alegría».

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