Domingo III de Pascua, C, (14-4-2013) con textos de Benedicto XVI y Juan Pablo II
NVulgata 1 Ps 2 E – BibJer2ed (en) – Concordia y ©atena Aurea (en)
(1/4) Juan Pablo II, Audiencia general 2-12-1987 (sp it): «Las pescas milagrosas son para los Apóstoles y para la Iglesia las "señales" de la fecundidad de su misión si se mantienen profundamente unidas al poder salvífico de Cristo (cf Lc 5, 4-10; Jn 21, 3-6) (...). Juan, tras la narración de la pesca después de la resurrección, coloca el mandato de Cristo a Pedro: "Apacienta mis corderos, apacienta mis ovejas" (cf Jn 21, 15-17). Es un acercamiento significativo».
Domingo II de Pascua y Fiesta de la Divina Misericordia (7-4-2013) con textos de Benedicto XVI y Juan Pablo II
Recopilados por fray Gregorio Cortázar Vinuesa
NVulgata 1 Ps 2 E – BibJer2ed (en) – Concordia y ©atena Aurea (en)
(1/3) Benedicto XVI, Ángelus 11-4-2010 (ge hr sp fr en it po)
(2/3) Juan Pablo II, Homilía en la Plaza de San Pedro 22-4-2001 (ge sp fr en it po):
Triduo Pascual con textos de Juan Pablo II y Benedicto XVI
Textos de Juan Pablo II y de Benedicto XVI, recopilados por fray Gregorio Cortázar Vinuesa
Semana Santa, excepcional solidaridad con Cristo paciente
Audiencia general 11-4-1979 (sp fr en it po)
Audiencias generales sobre el Triduo Pascual
20-4-2011 (ge sp fr en it po)
Por fray Gregorio Cortázar Vinuesa
I. EL CARISMA DE PEDRO SE PERPETÚA
Juan Pablo II, Discurso al encuentro organizado por Taizé 30-12-1980 (sp it po): «No fue a Juan, el gran contemplativo, ni a Pablo, el incomparable teólogo y predicador, a quien Cristo dio la tarea de fortalecer a los otros apóstoles, sus hermanos (cf Lc 22, 31-32), de apacentar a los corderos y a las ovejas (cf Jn 21, 15-17), sino solo a Pedro... El carisma de san Pedro pasó a sus sucesores».
Textos recopilado por fray Gregorio Cortázar Vinuesa
«Os conviene que yo me vaya» (Jn 16, 7)
«En soledad vivía / y en soledad ha puesto ya su nido / y en soledad la guía / a solas su Querido / también en soledad de amor herido» (San Juan de la Cruz, Cántico espiritual, 35). «¡Cuán manso y amoroso / recuerdas en mi seno, / donde secretamente solo moras; / y en tu aspirar sabroso / de bien y gloria lleno, / cuán delicadamente me enamoras!» (Ib., Llama de amor viva, 4).
TRANSFIGURACIÓN DEL SEÑOR
