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Francisco: «La Virgen es peregrina de esperanza, se convierte en la “hija de su Hijo”, su primera discípula»

El Papa publica desde el hospital su última catequesis sobre la infancia de Jesús, inspirada en la escena del niño perdido y hallado en el templo

El papa Francisco ha publicado desde el hospital su última catequesis dedicada a la infancia de Jesús, para la que se ha inspirado en la escena del niño (doce años) perdido y hallado en el templo. «Este relato —explica el Santo Padre— nos presenta un diálogo muy interesante que nos ayuda a reflexionar sobre el camino de la madre de Jesús, un camino que ciertamente no fue fácil. De hecho, María ha recorrido un itinerario espiritual a lo largo del cual ha avanzado en la comprensión del misterio de su Hijo».

Un camino sembrado de etapas diversas: la visita de tres meses a su prima Isabel, al comienzo de su embarazo; el viaje para el censo, al noveno mes, y el nacimiento de Jesús; la presentación del niño, cuarenta días después; la huida a Egipto, hasta la muerte de Herodes, el retorno a Nazaret y la posterior peregrinación anual al templo. Ya como adulto, cuando Jesús comienza su ministerio «María está presente y es protagonista en las bodas de Caná; luego lo sigue “a distancia”, hasta el último viaje a Jerusalén, hasta la pasión y la muerte. Después de la Resurrección, María permanece en Jerusalén, como Madre de los discípulos, sosteniendo su fe en espera de la efusión del Espíritu Santo», en palabras de Francisco.

En todo este camino, «la Virgen es peregrina de esperanza, en el sentido fuerte de que se convierte en la “hija de su Hijo”, su primera discípula». Quien trajo al mundo a Jesús, lo alimentó y vio crecer, «lo siguió dejándose plasmar, la primera, por la Palabra de Dios. En ella, como dijo Benedicto XVI, María “está verdaderamente en su casa, sale de ella y entra en ella con naturalidad. Ella habla y piensa con la Palabra de Dios […]. Así se revela, además, que sus pensamientos están en sintonía con los pensamientos de Dios, que su voluntad es un querer junto con Dios. Al estar íntimamente penetrada por la Palabra de Dios, puede convertirse en madre de la Palabra encarnada”. Esta singular comunión con la Palabra de Dios no le ahorra, sin embargo, el esfuerzo de un exigente aprendizaje», afirma el Papa.

Precisamente por ello, la experiencia de perder a Jesús con doce años, asusta a María hasta el punto de reprender a su hijo: «Hijo, ¿por qué nos has hecho esto? Tu padre y yo, angustiados, te buscábamos». Según muestra el Pontífice, María y José sintieron aquí «el dolor de los padres que pierden a un hijo». Pero el niño responde con una sencillez que desarma: «¿Por qué me buscaban? ¿No sabían que yo debo ocuparme de los asuntos de mi Padre?». A María y José les cuesta comprender, porque, según Francisco, «el misterio del Dios hecho niño supera su inteligencia». «Los padres quieren proteger a ese hijo preciosísimo bajo las alas de su amor; Jesús, en cambio, quiere vivir su vocación de Hijo del Padre que está a su servicio y vive inmerso en su Palabra», explica.

La infancia de Jesús relatada por Lucas se cierra de esta manera, «con las últimas palabras de María, que recuerdan la paternidad de José hacia Jesús, y con las primeras palabras de Jesús, que reconocen cómo esta paternidad tiene su origen en la de su Padre celestial, de quien reconoce el primado indiscutible».

Como broche final, el Santo Padre ha pedido a los fieles que nos «pongamos también nosotros en las huellas del Señor, que no se deja encerrar en nuestros esquemas y se deja encontrar no tanto en un lugar, sino en la respuesta de amor a la tierna paternidad divina, respuesta de amor que es la vida filial».

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