Skip to content Skip to sidebar Skip to footer

Francisco revela que en la parroquia de Gaza «están contentos» por comer «algo más que una verdura» y denuncia que con la guerra solo ganan los fabricantes de armas

El Santo Padre ha dedicado su catequesis de la audiencia general de los miércoles a la Anunciación: «Lucas muestra los efectos de la potencia transformadora de la palabra de Dios»

Tras las primeras catequesis del año dedicadas a la infancia, el papa Francisco ha retomado hoy la audiencia general con el ciclo jubilar «Jesucristo, nuestra esperanza». El Santo Padre ha propuesto, de esta manera, reflexionar sobre el anuncio del ángel Gabriel a María: «Comienza con una invitación a la alegría, evocando el mensaje de los profetas al pueblo de Dios pensando en la venida del Mesías». Después, se ha fijado especialmente en que el ángel la llama «llena de gracia», «indicando la presencia de Dios que habita en ella, y le dice que no tenga miedo, porque nada es imposible para el Señor. Este nombre dice que el amor de Dios ha habitado desde hace tiempo y sigue habitando en el corazón de María», habiendo realizado en ella «un cincelado interior, convirtiéndola en su obra maestra». Finalmente, Gabriel le anuncia su misión: «Ser la madre del Mesías; cuyo nombre será Jesús, que significa “Dios salva”».

«El anuncio de esta maternidad única —ha proseguido— lleva a María a discernir en su interior lo que le estaba pasando». «En su corazón, abierto y sensible, ella siente la llamada a confiar plenamente en Dios, aun cuando haya cosas que no comprende. Su colaboración con los designios del Padre en cada momento de su vida la convierten para nosotros en un ejemplo inestimable de escucha y disponibilidad a la palabra divina», ha agregado.

A su juicio, «Lucas muestra los efectos de la potencia transformadora de la palabra de Dios que llega no sólo a los atrios del templo, sino también a la pobre casa de una joven, María, que, desposada con José, todavía vive con su propia familia». Y, «como mujer inteligente que es», la Virgen se muestra «capaz de leer dentro de los acontecimientos, busca comprender, discernir lo que le está sucediendo». «María no busca fuera, sino dentro, porque, como enseña san Agustín, “in interiore homine habitat veritas”. Y allí, en lo más profundo de su corazón abierto y sensible, escucha la invitación a confiar totalmente en Dios, que ha preparado para ella un Pentecostés especial», ha señalado.

Por todo ello, María se enciende de confianza: «Es una lámpara con muchas luces, como dice Teófanes en su Canon de la Anunciación. Se abandona, obedece, hace espacio: es “una cámara nupcial hecha por Dios”. María acoge al Verbo en su propia carne y se lanza así a la mayor misión jamás confiada a una criatura humana. Se pone al servicio, no como esclava, sino como colaboradora de Dios Padre, llena de dignidad y autoridad para administrar, como hará en Caná, los dones del tesoro divino, para que muchos puedan sacar de él abundantemente».

Por último, Francisco ha invitado a «dejarnos abrir los oídos a la palabra divina, acogerla y custodiarla», para que «transforme nuestros corazones en tabernáculos de su presencia, en hogares acogedores para los que están cansados y necesitados de esperanza». En este sentido, el Papa se ha referido durante sus saludos habituales a la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, así como a las víctimas de los incendios de Los Ángeles, a la comunidad católica en lengua china y a la «martirizada Ucrania», sin olvidarse de Myanmar, Israel y Palestina. El Pontífice ha reconocido que llama todos los días a la parroquia de Gaza y que «estaban contentos», porque habían «comido lentejas con pollo», ya que hasta el momento solo podían tomar alguna que otra verdura. «Recemos por la paz», ha pedido, mientras se preguntaba «¿quién gana con las guerras». Él mismo se ha respondido: «Los fabricantes de armas».

This Pop-up Is Included in the Theme
Best Choice for Creatives
Purchase Now