La ex secretaria general de Vivienda ha participado este lunes en la primera jornada del XXX Curso de Doctrina Social de la Iglesia, sobre La crisis de la vivienda. Análisis y propuestas desde la Doctrina Social de la Iglesia: «Sigue siendo uno de los principales factores de desigualdad»
La vivienda sigue siendo un problema. En palabras de Helena Beunza, presidenta de ASVAL, que engloba a los propietarios de vivienda en alquiler, y ex secretaria general de Vivienda, «sigue siendo uno de los principales factores de desigualdad de nuestra sociedad, un problema estructural que venimos arrastrando desde hace décadas»
Beunze ha participado este martes en la primera jornada del XXX Curso de Doctrina Social de la Iglesia, que organizan la Fundación Pablo VI, la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la UPSA y la Comisión Episcopal para la Pastoral Social y Promoción Humana. El tema: La crisis de la vivienda. Análisis y propuestas desde la Doctrina Social de la Iglesia.
En su opinión, la situación actual de la vivienda requiere soluciones éticas, políticas y económicas a la altura del reto. «La ética nos remite a la justicia, la dignidad y la equidad. La política nos obliga a reflexionar sobre la responsabilidad institucional y el marco regulador que tenemos y la economía nos existe comprender la vivienda como un motor de desarrollo y no como un freno al crecimiento inclusivo», ha subrayado.
En este sentido, ha señalado que la Constitución consagra el derecho a disfrutar de una vivienda digna, de modo que los poderes públicos deben promover las condiciones necesarias y establecer las normas para que ese derecho sea efectivo. «Esto implica una obligación clara de acción, de diseño de política pública ambiciosas y de colaboración», ha señalado.
Tras indicar la defensa que la Iglesia ha hecho de la vivienda como derecho y condición para el desarrollo humano integral, ha recordado que en nuestro país el porcentaje que las familias destinan a vivienda es muy alto, lo cual afecta a las otras partidas: alimentación, salud, transporte, formación, ocio… También se ha referido a la exclusión severa en la infancia (15,4 %) y a la pobreza energética, que sufren el 13 % de los hogares o a la necesidad de rehabilitar el parque de viviendas: 9,5 millones lo necesitan.
En este sentido, ha criticado duramente la política de vivienda en España, a la que ha faltado visión estructural. «La Administración no puede seguir evadiendo sus responsabilidades ni trasladando el peso del problema al sector privado. Garantizar el derecho a la vivienda exige una implicación decidida de los poderes públicos tanto en la planificación como en la financiación», ha agregado. Sobre esto último, ha lamentado que España solo dedique el 0,1 % del PIB al gasto público en vivienda.
Con todo, ha subrayado que la vivienda es un reto de todos que «no se resolverá enfrentando actores ni culpando al mercado, ni tampoco esperando a que el Estado lo resuelva todo». Y ha concluido: «Se resolverá cuando pongamos el foco en las personas, cuando comprendamos que garantizar el acceso a una vivienda digna no es una opción ideológica, sino un deber moral, institucional y económico. […] Es cuestión de cohesión social, de salud pública, de competitividad y también de justicia intergeneracional».
Un mayor compromiso cristiano
En la inauguración del curso han participado Jesús Avezuela, director general de la Fundación Pablo VI, José Ramón Amor Pan, decano de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la UPSA y director académico de la Fundación Pablo VI, y Fernando Fuentes, director de la Comisión Episcopal para la Pastoral Social y Promoción Humana.
Avezuela ha recordado el derecho recogido en el artículo 47 de nuestra Constitución y ha puesto el foco en la necesidad de que la vivienda sea digna: «Es un lugar donde se construye la vida, una comunidad, una familia, un espacio que se puede personalizar, que se adapta a los gustos, un espacio de creación, de aprendizaje, de convivencia… un reflejo de la identidad de la persona».
Por su parte, Amor Pan ha recordado que la justicia social es un imperativo ético universal que está en el centro de la Doctrina Social de la Iglesia, que «emana del núcleo del kerigma y del depósito de la fe».
Fuentes ha concluido: «Nuestras propuestas no derivan de un análisis frío, la Doctrina Social de la Iglesia aporta criterios y herramientas para evaluar la falta de un techo digno y considerar que la vivienda no es solo un techo, sino un hogar. El objetivo no es solo conocer datos técnicos e instrumentos políticos, económicos y fiscales, sino también animar a un mayor compromiso con los más vulnerables y jóvenes».








