Pablo Licheri, creador de este proyecto totalmente gratuito y sin publicidad, explica a ECCLESIA que lo financió con el dinero de su familia durante casi diez años: «Fue como poner muy poquito y luego dejar el resto en manos de Dios»
En un mundo hiperconectado y con una feroz competencia por la atención, una aplicación de origen argentino está logrando un hito extraordinario en materia de evangelización: Horarios de Misa ya ha superado los 2 millones de descargas en todo el mundo. La iniciativa —completamente gratuita para siempre, sin publicidad ni vídeos externos— ha celebrado esta gran respuesta de los usuarios durante el Jubileo de los Misioneros Digitales e Influencers Católicos en Roma. No en vano esta barrera supone la consolidación de la plataforma como la aplicación número 1 a nivel mundial para localizar iglesias católicas y conocer sus horarios de Misa, confesiones y adoraciones al Santísimo. Al margen de lo puramente pragmático, esta herramienta digital se define y aspira a convertir en «un puente hacia el encuentro con Cristo en la Eucaristía», poniendo, una vez más, la tecnología de la época al servicio del Evangelio.
La historia de Horarios de Misa se remonta a 2014, cuando fue creada y lanzada a internet por el desarrollador argentino Pablo Licheri, licenciado y MBA en Sistemas. Pese a lo que pudiera sugerir su perfil profesional, la génesis del proyecto no fue puramente tecnológica, sino una «inquietud espiritual». «Pensar cómo los posibles usos de las nuevas tecnologías pueden ayudarnos a crecer en la fe», cuenta Licheri a ECCLESIA, fue el motor que puso en marcha todo. De hecho, «la semilla de la aplicación se plantó tras un retiro espiritual» en el que comprendió «el valor incalculable de cada Misa y la necesidad de facilitar el acceso a ella».
Arraigado en la fe
Aunque el proyecto es «100 % laico», su origen y misión están profundamente arraigados en la fe. Licheri empezó el proyecto en solitario y circunscrito exclusivamente a la ciudad de Buenos Aires, cargando datos a mano y trabajando los fines de semana debido a su exigente empleo en una multinacional. En sus palabras, «quisimos poner la tecnología al servicio del Evangelio. Si somos 1.300 millones de católicos en el mundo, ¡imagina lo que podemos hacer si usamos nuestros teléfonos también para acercarnos más a Dios!». Por tanto, esta iniciativa es «una respuesta concreta al llamamiento de la Iglesia a evangelizar en el continente digital», un impulso del papa Francisco, quien habló de «samaritanear» el ámbito digital, llevando «humanidad, esperanza y caridad a las redes», misión que Horarios de Misa abraza plenamente.
Con el paso de los años, el alcance de la aplicación se ha revelado como genuinamente global. Actualmente, está disponible en nueve idiomas (español, inglés, francés, italiano, portugués, alemán, polaco, ruso y bielorruso) y ofrece información de «más de 125.000 iglesias en todos los países del mundo». Además de los horarios de Misa, confesión y adoración, cuenta con una sección de Información Adicional, donde se pueden publicar datos de despacho parroquial, catequesis, actividades pastorales, rosarios, grupos de jóvenes, fiestas patronales, etc.
Uno de los pilares fundamentales de su éxito y precisión es su modelo de datos de crowdsourcing, un modelo de resolución de problemas mediante la colaboración abierta y, en este caso, desinteresada, donde se externalizan tareas o proyectos a un grupo grande e indefinido de personas, en este caso, voluntarias. «Cada mes, los datos se actualizan más de 7.000 veces, gracias a una comunidad de más de 75.000 usuarios comprometidos que colaboran activamente», señala Licheri. El creador de la aplicación describe cómo se fomenta y gestiona este compromiso: «Es un compromiso muy muy sencillo. Te pedimos que, al salir de la iglesia, compares los horarios que están en la app con los del tablón del templo y, si está todo bien, aprietas un botoncito que dice ‘Confirmar que está todo vigente’. Y si hubiera algo que actualizar, aprietas el otro botoncito que dice ‘Reportar un error’. Puedes tomar una foto y eso te puede llevar 30 segundos, una cosa así».
Este sistema encadenado hace que «los datos se actualizan más de 7.000 veces» al mes. El equipo, que incluye a los hijos de Licheri y otros colaboradores, valida la información, busca ubicaciones precisas y las carga de manera «prolija y completa».
El director reconoce los desafíos iniciales, especialmente en países como España y Estados Unidos, donde la gente esperaba encontrarse bases de datos completas desde el inicio, en lugar de colaborar para ir construyéndolas. Para solucionar esto —lo cual les generaba malas valoraciones en las descargas de la app en los dos países—, se realizó una inversión importante de tiempo y recursos para cargar manualmente las miles de iglesias tanto de España como de Estados Unidos, verificando cada dato en las páginas web de las diócesis, así como en Google Maps y redes sociales. Ahora, los usuarios de estos países principalmente reportan errores, facilitando, de esta manera, tanto el mantenimiento como la actualización.
En otro orden de cosas, y según comenta Pablo Licheri, otro aspecto distintivo de Horarios de Misa es que es «completamente gratuita y sin publicidad». Esto, qué duda cabe, plantea un reto de sostenibilidad del proyecto a largo plazo, mientras no deja de crecer y operar en todo el mundo. El creador de la app detalla que, durante los primeros nueve años y medio, él y su esposa cubrieron todos los gastos con sus ingresos familiares. Pero que, ante el crecimiento exponencial, decidieron «abrir una página para recibir donaciones», permitiendo a los usuarios apoyar el proyecto voluntariamente. «Los que quieren donan un poquito para hacerlo crecer. Y, gracias a Dios, de a poquito eso ha ido creciendo y ya alcanza para sostener al equipo. Así que, al menos ahora, mi esposa y yo no tenemos que poner más dinero de nuestra familia», reconoce.
Diez millones de almas
El próximo «gran objetivo es ambicioso: alcanzar a diez millones de almas para 2028», algo que podrán lograr «mejorando la experiencia del usuario, ampliando su base de datos y potenciando nuevos contenidos de formación». A pesar de los recursos limitados, Licheri mantiene la fe: «Gracias a Dios, la app está creciendo muchísimo, cada vez crece más. Así que ahora nos hemos puesto nosotros un desafío de llegar a 10 millones de usuarios en tres años. También parece algo loco, porque tampoco tenemos recursos, pero bueno, ponemos ese desafío y, si Dios quiere, llegaremos».
Cuando se le pregunta por el momento más gratificante o el mayor aprendizaje de su trayectoria, Licheri comparte un mensaje de esperanza y confianza en la Providencia de Dios: «Soñar con llegar a millones de personas y millones de descargas con cero recursos y cero tiempo definitivamente parece imposible para un humano». Su aprendizaje clave ha sido, sin duda, la perseverancia: «Empecé hace 12 años, fueron 12 años de perseverar perseverar perseverar, y Dios va ayudando que vayan pasando cosas y todo se va se va dando». Para él, ha sido como poner «muy poquito» y luego dejar el resto en manos de Dios.
El futuro de la Iglesia
Con respecto al Jubileo de los Misioneros Digitales, destaca que se les ha reconocido como «el futuro de la Iglesia». Al igual que los misioneros originales traducían el Evangelio a las lenguas locales, los evangelizadores digitales «traducen» el mensaje a los lenguajes y formas de las plataformas digitales actuales, adaptándose a un público joven acostumbrado a «contenido más cortito, más divertido».
En el caso de Horarios de Misa, «en un momento te vienen ganas o necesitas ir a encontrarte con Dios realmente, pues ahí está verdaderamente presente», explica Licheri. Y su app ayuda a las personas a «pasar ahí de un sentimiento o de una oración mental o de algo a poder ir y encontrarte realmente con la gracia de Dios en los sacramentos. Así que ese es nuestro rol y entre todos nos complementamos para que al fin y cabo terminemos acercando a las almas a Dios». La aplicación, disponible en Android y iOS, con su «interfaz sencilla e intuitiva», es una «herramienta indispensable, especialmente para quienes viajan por trabajo, vacaciones o se trasladan a una nueva ciudad».








