En su manifiesto anual, la iniciativa eclesial reafirma su «compromiso con la dignidad y el cuidado de todas las personas trabajadoras en todo el mundo», así como con la «ecología integral en el ámbito laboral»
Con motivo de la celebración de la Jornada Mundial por el Trabajo Decente del 7 de octubre y coincidiendo con su décimo aniversario, la iniciativa Iglesia por un Trabajo Decente (ITD) ha presentado su ya tradicional manifiesto, en el que reafirma su «compromiso con la dignidad y el cuidado de todas las personas trabajadoras en todo el mundo». Bajo el lema «Por ti, por mí, cuidado decente», la red eclesial —integrada por Cáritas, CONFER, la Hermandad Obrera de Acción Católica, Justicia y Paz, la Juventud Estudiante Católica y la Juventud Obrera Cristiana— pide reflexionar «sobre el camino realizado durante esta década y sobre los desafíos que siguen pendientes en la búsqueda de la justicia social».
Del mismo modo, ITD solicita al Congreso de los Diputados que avance en la regularización extraordinaria de personas migrantes en la búsqueda del bien común y «una vida buena», basada en la garantía de «un trabajo decente, acceso a la vivienda y servicios públicos de calidad».
Siguiendo la Doctrina Social de la Iglesia y citando la exhortación apostólica Evangelii gaudium, la iniciativa reitera que «la dignidad de la persona trabajadora es innegociable y debe estar en el centro de todas las decisiones políticas y económicas», conscientes de que el trabajo digno es lo que permite a la persona «desarrollarse plenamente como ser humano». Llegados a este punto, ITD apunta que la reducción de la jornada laboral puede ser un gran avance en este sentido.
Y todo ello con carácter urgente, pues, según denuncia el manifiesto, «nos enfrentamos a una realidad preocupante en España, con un desempleo estructural donde miles de personas quieren trabajar y no pueden; con, todavía, demasiada temporalidad que dificulta enormemente la estabilidad de los proyectos vitales de miles de personas trabajadoras; con una insoportable plaga, la siniestralidad laboral; con la pérdida de poder adquisitivo de los salarios; con las dificultades de conciliación laboral y familiar, y el aumento de las enfermedades psicosociales, etc.».
En otro orden de cosas, ITD visita la encíclica Laudato si’ del papa Francisco para reivindicar «la importancia de la ecología integral en el ámbito laboral». Por ello, a su juicio, «se debe priorizar que las actividades laborales sean sostenibles y respetuosas con el medioambiente», lo cual implica «promover prácticas responsables que cuiden y preserven nuestra casa común, para las generaciones futuras».
Finalmente, la entidad no quiere dejar pasar su décimo aniversario renovando sin recordar «con gratitud» a todas las personas e instituciones «que han contribuido —y contribuyen— a esta causa a lo largo de los años y nos comprometemos a seguir luchando por la dignidad y el cuidado de las personas trabajadoras».








