Ignacio Gonzálvez, natural de Murcia y perteneciente al Camino Neocatecumenal, sufrió un colapso mientras participaba en el Jubileo. Este lunes, el Papa se acercó a verlo y a consolar a sus padres y hermanos
Ignacio Gonzálvez, español de 15 años, participaba en los actos del Jubileo de los Jóvenes con su comunidad del Camino Neocatecumenal de Murcia cuando sufrió un colapso por un linfoma grave. Tuvo que ser ingresado de urgencia en el hospital Bambino Gesù. Dicen los médicos, según cuenta Salvatore Cernuzio en Vatican News, que si su traslado al centro médico hubiese tardado más, ya no estaría vivo.
Días después, y clausurado el Jubileo de los Jóvenes, Ignacio sigue hospitalizado, rodeado por su familia: sus padres, su hermano y su hermana. También el papa León XIV ha querido estar cerca del joven — ya rezó por él en la vigilia del sábado—, por lo que se trasladó por sorpresa al Bambino Gesù, tal y como ha confirmado la Oficina de Prensa de la Santa Sede.
Luego, una crónica publicada por los medios vaticanos ofreció más detalles. Cuando llegó el Pontífice, la familia estaba rezando frente al joven con la compañía de un sacerdote. León XIV se sumó a la oración; rezó un avemaría y un padrenuestro, impartió la bendición y les habló del Evangelio, de la vida eterna y de la voluntad de Dios: «Estamos hechos para el cielo».
«Nos ha ayudado mucho. Nos ha dado una palabra. Ha sido increíble», cuenta su padre, Pedro Pablo Gonzálvez, según el testimonio recogido por Vatican News. Y continúa: «Ignacio está muy grave. Estábamos rezando y de repente llegó el Papa. Fue una bendición. Nos dijo que lo importante es hacer la voluntad de Dios, que nuestro verdadero lugar es la vida eterna en el cielo. Esto nos confortó, porque somos personas que intentamos vivir la fe y sabemos que es la verdad. En momentos en los que uno sufre tanto, sentir que el Papa viene y te da una palabra es lo mejor que nos podía pasar».
Por su parte, la madre, Carmen Gloria, también se ha mostrado sorprendida por el gesto del Papa: «Me dijo que si Ignacio había venido hasta Roma, él podía venir al hospital a verlo. Fueron palabras sencillas, pero llenas de afecto».
«Nos ayudó a pasar de este acontecimiento doloroso a la fe. El Papa nos dijo que esto es un misterio y que, aunque hay muchas cosas que no entendemos, sabemos que Dios está ahí y quiere lo mejor para todos. Como madre, vi que Jesucristo se acercó a mí y me dijo: «No estás sola». Eso es lo que ha significado para mí la presencia del Papa en el hospital. La confirmación de que Dios no nos ha abandonado», ha añadido.
El hermano mayor, Pedro Pablo, ha seguido la línea ya manifestada por sus padres en la entrevista: «No sabemos cómo acabará todo esto, pero el papa León nos ha ayudado a aceptar la voluntad de Dios y nos ha dicho que quiere animar a los jóvenes a seguir rezando por nosotros y por Ignacio. Nos ha escuchado en todo momento, estaba realmente preocupado, me ha dado la sensación de ser alguien que realmente ha comprendido la situación y el dolor que estamos viviendo».
«Ver al Papa en persona me ha dado paz y tranquilidad», ha apostillado la hermana de Ignacio, Adela.








