El presidente de la Conferencia Episcopal Española ha destacado su Pontificado, preocupado siempre por los pobres, que llama a ser una Iglesia en salida y a caminar juntos, que acoge con alegría la misericordia del Padre
A las 12 del Mediodía, la hora del Ángelus. Don Luis Argüello, presidente de la Conferencia Episcopal Española, ha comparecido en rueda de prensa por la muerte del Papa Francisco. Lo ha hecho con las palabras del Regina Caeli, la oración que sustituye al Ángelus en el tiempo de Pascua: Oh Reina del Cielo, alégrate porque quién llevaste en tu seno ha resucitado. Un anuncio, el de la Resurrección de Cristo, que, según ha dicho «es el más importante del acontecimiento cristiano», y que el propio Francisco anunció ayer Domingo de Pascua.
Argüello ha recordado la homilía que preparó Francisco para la celebración de la Pascua en la que decía «corramos al encuentro de Cristo resucitado». Una expresión, señala Argüello, que «parece que se ha aplicado a sí mismo», puesto que, aunque estaba convaleciente por su reciente ingreso hospitalario, «su presencia el jueves en la cárcel Regina Caeli y ayer en la misa de Pascua no nos hacía pensar en una inminencia de su muerte». En su nombre propio, el de la diócesis de Valladolid, y de toda la Iglesia Española, monseñor Argüello, ha mostrado su dolor y esperanza porque «el dolor es compatible con la alegría del corazón».
Monseñor Argüello ha recordado también el esfuerzo que el papa Francisco ha brindado a la Iglesia en algunas cuestiones claves: «Su peregrinación como Papa le ha impulsado a acoger con alegría la misericordia del Señor, a lanzar la llamada a ser una Iglesia en salida, a invitarnos a caminar juntos…», porque, en su opinión, «el anuncio del Evangelio, el kerigma, precisa ser encarnado en una dimensión social, dimensión social de ser un pueblo, de ser una comunidad visible que en corresponsabilidad diferenciada anuncia el Evangelio y lo hace de una manera especial».
En este punto concreto, el presidente de la Conferencia Episcopal Española se ha detenido para hacer referencia a la permanente preocupación del papa Francisco por los más vulnerables de la tierra, la «dimensión social» de su Pontificado, volcado siempre «en los más pobres, aquellos que sufren las consecuencias de este cambio de época que estamos viviendo».
El obispo de Valladolid ha recordado que Francisco ha sido un papa «venido del sur, de lejos, de una ciudad con mucha miseria», y eso es algo que ha marcado la impronta de su pontificado, que ha sido una constante «llamada a la conversión y solicitud por los más pobres en esta época de cambio».
Próximos pasos
Argüello ha indicado que desde hoy la Iglesia está en sede vacante. Los próximos días se dedicarán a la oración por el eterno descanso de Francisco, algo que cambia la liturgia habitual, puesto que ya no se dirá su nombre en las Eucaristías, sino que se pedirá por él como difunto. Una vez que se celebren las exequias en Roma, todas las diócesis harán lo propio en sus catedrales.
Una vez que finalicen las exequias, los cardenales, que han sido llamados a Roma el miércoles, celebrarán las congregaciones generales previas al cónclave. En este sentido Argüello ha recordado la anécdota de las últimas congregaciones, en las que Bergoglio expresó «que era el momento de la Iglesia».
Francisco será enterrado en la Basílica de Santa María la Mayor de Roma, por deseo suyo. Cuando se conozca la fecha de las exequias, Argüello acudirá a Roma como presidente de la Conferencia Episcopal Española.








