La Mesa de Diálogo Interconfesional presenta un informe conjunto que detalla la labor de acogida, formación y defensa de derechos realizada por las comunidades católicas, evangélicas y ortodoxas.
La sede de la Conferencia Episcopal Española ha acogido esta mañana la presentación del informe sobre la acción de las Iglesias cristianas en cuestión de migración. El documento, elaborado por la Mesa de Diálogo Interconfesional de España, nace de una reflexión conjunta para mostrar cómo las convicciones de fe se traducen en una red de apoyo que, en muchos casos, llega a donde las instituciones públicas no alcanzan.
Durante la presentación han intervenido Carolina Bueno Calvo, presidenta de la Mesa y Secretaria ejecutiva de FEREDE; Mons. Luis Argüello, presidente de la CEE y arzobispo de Valladolid; y Mons. Timotei Lauran, obispo de la diócesis ortodoxa rumana de España y Portugal.
Red asistencial
El informe desglosa el impacto de las principales familias cristianas en España. Las iglesias evangélicas atienden anualmente a unas 150.000 personas migrantes mediante programas de inserción laboral, apoyo legal y psicológico, apoyándose en sus 4.763 lugares de culto. Entidades como Diaconía, Nueva Vida o Remar destacan por su lucha contra la exclusión social y la trata de personas.
Por su parte, las iglesias ortodoxas mantienen una red de 241 centros de culto. Un dato relevante es la inversión de la Iglesia Ortodoxa Rumana, que ha destinado más de 3 millones de euros a asistencia directa, incluyendo servicios de orientación, repatriaciones y atención a personas sin hogar.
La Iglesia católica, a través de sus casi 23.000 parroquias y más de 9.000 centros asistenciales, despliega una infraestructura que incluye hospitales y centros orientados específicamente a refugiados. Entre sus proyectos destacan la los Corredores de Hospitalidad y la Mesa del Mundo Rural, que conecta a familias migrantes con municipios de la España despoblada.
Propuestas para la integración
Además de los datos, el conjunto de iglesias demanda políticas que no deshumanicen al migrante y pide responsabilidad a los medios, pues «las palabras crean imaginarios colectivos y pueden construir puentes o levantar muros».
Entre sus propuestas de acción, las entidades subrayan la urgencia de fortalecer el acceso a la vivienda asequible, denunciando la discriminación en el sector. Asimismo, el se hace hincapié en la salud mental, instando a crear formaciones en «primeros auxilios psicológicos que puedan ayudar a las personas migrantes en momentos de crisis» para abordar las secuelas del duelo migratorio y el estrés postraumático. Finalmente, apuestan por la figura del mediador intercultural para facilitar un arraigo real y digno en la sociedad española.








