La LVI edición de este evento de reflexión y debate sobre Teología congrega a 130 personas en conferencias, mesas redondas y aportaciones con expertos, bajo el título «Laicado y testimonio público de la fe»
La Universidad Pontificia de Salamanca (UPSA) ha clausurado hoy sus LVI Jornadas de Teología, celebradas en esta ocasión bajo el título «Laicado y testimonio público de la fe», y en las que han participado más de 130 personas, entre profesores y alumnos. Durante el cierre del evento, el nuevo decano de la Facultad de Teología, Román Ángel Pardo Manrique, ha concluido manifestando su convicción de que «la teología del laicado sigue siendo una prioridad dentro de la labor intelectual teológica».
Las sesiones comenzaron con la ponencia de Bueno de la Fuente, catedrático de la Facultad de Teología del Norte de España, quien disertó sobre la identidad teológica del laico. Por su parte, el profesor Francisco Castro Pérez, del Centro Superior de Estudios Teológicos de Málaga, trazó la identidad parroquial como concepto de referencia para la comunidad cristiana: «Somos iglesia y somos también parroquia, podría ser la clave», apuntó.
Para cerrar la primera jornada, Gabriel Richi, decano de la Facultad de Teología de la Universidad Eclesiástica de San Dámaso, enunció en la «Dinámica testimonial y misionera del laicado» la necesidad que todo fiel tiene de ser testigo y signo del Resucitado y de la «vida nueva» que nace del Misterio Pascual. «En ese fundamento, cada fiel laico está llamado a vivir, como sujeto histórico, la vida nueva recibida en la Iniciación Cristiana y que testimonia ante el mundo, en una antropología enraizada en la sacramentalidad de la Iglesia como Pueblo de Dios que debe entenderse de este modo como morada de testigos», concluyó el profesor.
Durante el segundo día, el profesor de la Facultad de Teología de la UPSA Francisco Andrades Ledo desarrolló el tema de «Los movimientos eclesiales y su aportación a la Iglesia de hoy», partiendo de la concreción del derecho de asociacionismo de los fieles laicos como itinerario histórico desde el siglo XIX. Así, incidió en la dimensión comunitaria del laicado albergada en las enseñanzas del Vaticano II e insistió en la necesidad del discernimiento en la comunión y la eclesialidad. Y terminó recordando la Christifideles laici de san Juan Pablo II, recordando los criterios que estos movimientos deben acoger y promover: «La llamada a la santidad, la responsabilidad de confesar la fe católica en el mundo, el testimonio de la comunión, la conformidad con los fines apostólicos de la Iglesia y la misión en la sociedad en busca de la justicia».
Posteriormente, se desarrolló una mesa redonda con la presencia de Eva Fernández Mateo, presidenta de Acción Católica General en España; y Dolores García Pi, del Foro de laicos. Fernández Mateo puso especial énfasis en la colaboración con los pastores en un proyecto común, lo cual, señaló, «no es hacer lo que los obispos dictan, sino escuchar a los pastores, animándolos, sacudiéndolos si es necesario y prolongando su misión a donde ellos no pueden llegar». Y no dejó de recordar que los últimos pontificados han indicado que la Acción Católica es una forma de ministerialidad eclesial. Explicó que la pastoral parroquial que debe centrarse no en el «hacer» sino en el «ser» y destacó la importancia de formarse y realizar el «acompañamiento» personal y comunitario.
García Pi, por su parte, presentó la cuestión del laicado asociado en la vida de la Iglesia, distinguiendo como rasgos de los movimientos eclesiales «el carácter carismático e impronta comunitaria, el carácter mariano del laicado, el compromiso social y la comunión con la Iglesia».
Por último, Carmen Márquez Beunza, profesora de la Universidad de Comillas, disertó sobre «El significado de la incorporación de la mujer para la vida de la Iglesia hoy». «Más que la presencia de la mujer en la Iglesia la cuestión actual es su presencia de liderazgo en el servicio a la misión en la Iglesia. No se trata de una cuestión de mujeres, sino eclesial. El Sínodo ha mostrado precisamente eso último», afirmó. A modo de conclusión, la profesora se planteó la cuestión de cuáles son los espacios actuales donde la mujer se encuentra eclesialmente y defendió que esta cuestión debe ser abordada desde la reflexión eclesiológica del Vaticano II, la teología del laicado y la misión de la Iglesia.
Tras estas dos jornadas de reflexión y debate a partir de conferencias y aportaciones de los expertos, Román Ángel Pardo Manrique ha querido concluir que «queda mucho por seguir reflexionando, iluminando y actuando, algo que solo será posible desde una eclesiología renovada en y por el Espíritu, donde el ejercicio de los propios carismas encuentre lugar y desarrollo, enraizado sacramentalmente y vehiculado como ejecutoria de derechos y deberes desde una identidad cristiana que se desarrolla existencialmente».






