Frente a esta lacra, el Papa nos invita a recuperar una visión que reconozca a cada individuo como «hijo amado de Dios» y a custodiar la oración y la sensibilidad contra la indiferencia
Bajo el lema «La paz comienza con la dignidad», la Iglesia universal celebrará este domingo, 8 de febrero, la duodécima Jornada Mundial de Oración y Sensibilización contra la Trata de Personas. La Santa Sede presenta esta fecha, que coincide con la festividad de santa Josefina Bakhita, como un firme recordatorio de la urgencia de erradicar un fenómeno que el papa León XIV ha calificado como un «grave crimen contra la humanidad». En su mensaje con motivo de este día, el Pontífice vincula directamente la paz con la protección de la dignidad que Dios otorga a cada persona, advirtiendo que, en un mundo marcado por la violencia, se suele buscar la paz falsamente a través de las armas y/o el dominio.
El mensaje papal, así las cosas, denuncia con dureza la forma como la inestabilidad geopolítica y los conflictos armados se han convertido en «terreno fértil» para que los traficantes exploten a los más vulnerables, especialmente a migrantes, refugiados, mujeres y niños. León XIV señala que la lógica de la guerra siempre desprecia la vida humana, tratándola como un «daño colateral» en favor de intereses económicos o políticos. Y alerta asimismo sobre el auge de la «esclavitud cibernética», un sistema donde las víctimas son coaccionadas mediante engaños digitales para participar en actividades delictivas, agravando así sus heridas espirituales.
Para combatir esta lacra, el Santo Padre ha propuesto la oración como una «pequeña llama» que otorgue fuerza contra la indiferencia, así como la sensibilidad para identificar los mecanismos de explotación ocultos en nuestros propios barrios. Y, recordando la esencia de esta misión, afirma que «la verdadera paz es amable y humilde, nace del amor y se mantiene donde se defiende la dignidad humana». León XIV ha querido profundizar en su mensaje sobre cómo la guerra y la inestabilidad geopolítica empuja a las personas a caer en las redes de traficantes, que se aprovechan de su precariedad y de las «promesas engañosas» de los reclutadores en un mundo con una brecha creciente entre ricos y pobres.
Frente a esta realidad, el Papa nos invita a recuperar una visión que reconozca a cada individuo como un «hijo amado de Dios» y a custodiar la oración para alcanzar la paz. El mensaje pontificio concluye con un agradecimiento a las redes internacionales, como Talitha Kum, y a los supervivientes que ahora defienden a otras víctimas, encomendándolos a todos a la intercesión de santa Josefina Bakhita.
Por su parte, el Departamento de Trata de Personas —integrado en la Comisión de Pastoral social y promoción humana— de la Conferencia Episcopal Española se une a la celebración mediante la elaboración de diversos materiales pastorales. Estos recursos, que en esta ocasión aparecen agrupados en su revista digital, incluyen desde mensajes de los obispos y testimonios del Jubileo de los Migrantes hasta conclusiones del Proyecto social del Jubileo 2025 —dedicado a la trata de seres humanos—, así como textos que invitan a la reflexión sobre los jóvenes y la paz.
La labor de este Departamento de la Conferencia Episcopal nace de la convicción de que el amor y el reconocimiento del otro son los motores que dignifican al ser humano. Por ello, con motivo de la jornada han centrado sus esfuerzos en que la dignidad sea el eje vertebrador de toda su actividad, alineándose con diversas organizaciones internacionales, además del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, para construir un mundo donde la paz sea «desarmada y desarmante».








