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Los obispos de Mérida-Badajoz, Plasencia y Coria-Cáceres lanzan un S.O.S ante el avance de la despoblación

En una carta pastoral conjunta, titulada «Por amor a nuestro pueblo», los prelados piden desesperadamente una acción política decidida y consensuada, reconociendo que la Iglesia no puede ofrecer soluciones concretas

Los obispos de Mérida-Badajoz, Plasencia y Coria-Cáceres han decidido alzar la voz ante la crítica situación de despoblación que asola sus provincias eclesiásticas, firmando un llamamiento urgente a la acción política y la concienciación ciudadana. Mediante una carta pastoral conjunta, titulada «Por amor a nuestro pueblo», los prelados han dibujado una realidad verdaderamente preocupante, marcada por la emigración masiva, el envejecimiento de la población y la falta de oportunidades, insertándose de lleno en la problemática nacional de la «España vaciada».

Monseñor Ernesto J. Brotóns Tena; monseñor Francisco José Rodríguez Carballo; y monseñor Jesús Pulido Arriero denuncian en su escrito que, en los últimos años, la situación no ha hecho más que agravarse en sus territorios, constatando cómo las sucesivas políticas no han logrado revertir, sino que incluso han contribuido al vaciamiento de población y a la falta de acciones efectivas de impacto.

La gravedad de la situación, en su opinión, se percibe a través de un «análisis emocional de la realidad»: las plazas de los pueblos están cada vez más vacías de niños, la población envejece y las residencias de ancianos se han convertido en una importante fuente de empleo, reflejando la soledad de muchos mayores en sus hogares. Un simple paseo por los centros históricos revela la cantidad de casas semiderruidas y letreros de «Se vende», testimonio palpable del declive.

Las cifras, según han expuesto, son claras: en enero de 2024, de los 388 municipios extremeños, 231 experimentaron un descenso de población, mientras que solo 144 vieron un aumento. Esta tendencia agrava las impresiones del Instituto Nacional de Estadística (INE), que ya en marzo de 2023 señaló que Extremadura había perdido habitantes a un ritmo alarmante de doce al día durante la última década, y se prevé que así continúe durante los próximos diez años.

Especialmente dolorosa es la pérdida de jóvenes, ya que la región vio emigrar a 20.900 personas de entre 15 y 24 años entre 2012 y 2022. Este éxodo juvenil provoca un aumento constante del índice de envejecimiento desde la década de 1980. A este panorama desolador se suma la preocupante realidad de que Extremadura ostenta la tasa de pobreza más alta de España, afectando especialmente a las mujeres rurales con limitado acceso al empleo debido a sus labores de cuidado familiar y domésticas.

Otros factores que denuncian los obispos en su carta pastoral conjunta son la escasa industria, unas deficientes infraestructuras de comunicación —incluyendo, por supuesto, la falta de un tren de alta velocidad—, la proliferación de megaproyectos que dañan el medio ambiente y eliminan oportunidades de desarrollo y una importante pérdida de prestaciones sanitarias, con una atención médica intermitente en los consultorios rurales.

Ante lo que consideran una gran emergencia, los prelados manifiestan su profunda preocupación por la crisis del medio rural y los desequilibrios geográficos que amenazan la viabilidad social, económica y demográfica de amplios territorios. Este grito de desesperación es peor, si cabe, por reconocer que la Iglesia no puede aportar una solución a estos problemas, por lo que piden que los políticos actúen, ya sea a nivel autonómico, nacional o europeo.

En particular, instan a las autoridades civiles a tomar conciencia de las graves implicaciones de esta situación y a unir fuerzas para implementar medidas concretas, por pequeñas que sean, que permitan revertir la tendencia. Esta petición, subrayan los pastores, nace única y exclusivamente del profundo amor que sienten por su pueblo. Como signo concreto de sensibilización, los obispos han solicitado que el próximo 31 de marzo a las 13:00 horas se toquen las campanas de todas las parroquias de la provincia eclesiástica, y que en las celebraciones del domingo 30 se recuerde esta realidad en las moniciones y la oración de los fieles.

A pesar de dibujar un panorama tan sombrío, la carta pastoral también destaca motivos de esperanza presentes en la región: familias que llegan atraídas por la calidad de vida y el teletrabajo, la solidaridad entre sus habitantes, iniciativas de emprendimiento ligadas a la producción local y el descubrimiento de nuevos nichos laborales. Esta esperanza, acrecentada por la calidad humana y la capacidad emprendedora de sus gentes, les impulsa a seguir adelante sin ceder al desánimo ante un futuro incierto.

En este contexto, los obispos concluyen su mensaje apelando al amor compartido por su tierra y reafirman su compromiso de seguir trabajando por el futuro de sus pueblos, esperando una respuesta firme y coordinada por parte de todos los actores implicados.

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