Más de un millar de fieles participaron en una jornada histórica marcada por la oración, la eucaristía, la procesión y la fraternidad
Madrid ha sido escenario este fin de semana de una jornada especial y única con motivo del VIII Centenario del Tránsito de San Francisco de Asís, una celebración jubilar nacional organizada por la familia franciscana, y que reunió a miles de personas en torno a la figura del santo de Asís.
Los actos comenzaron el viernes por la noche, a las 21:00 horas, con una vigilia de oración en la Real Basílica de San Francisco el Grande, en la que los asistentes recorrieron los momentos más significativos de la vida de San Francisco de Asís, en el marco de la adoración al Santísimo Sacramentos, solemnemente expuesto al inicio de la celebración.
El sábado tuvo lugar el día central de la celebración. La catedral de Santa María la Real de la Almudena abrió sus puertas para acoger a miles de fieles que participaron en la solemne eucaristía presidida por don Vicente Martín Muñoz, obispo auxiliar de Madrid, y concelebrada por fray Jesús Sanz Montes, OFM, arzobispo de Oviedo, y fray Emilio Rocha Grande, OFM, arzobispo de Tánger.
En la celebración participaron numerosas parroquias, hermandades, cofradías, colegios, asociaciones y miembros de toda la familia franciscana, reflejando la vitalidad y amplitud del carisma de San Francisco en la Iglesia y en la sociedad.
La música litúrgica estuvo a cargo del Coro y Orquesta Diocesano de Getafe, que acompañó con solemnidad y belleza la celebración.
Tras la Eucaristía se vivió uno de los momentos más emotivos de la jornada: la imagen de San Francisco de Asís recorrió las naves de la catedral para saludar a la Virgen de la Almudena, a quien se hizo entrega de un ramo de flores como gesto de devoción filial.
Posteriormente, la imagen de San Francisco, que se venera habitualmente en el convento Franciscano de Martos, en Jaén, salió a las calles de Madrid, portada por una cuadrilla de magníficos costaleros llegados de aquella querida tierra, y acompañada por el repique de campanas y los sones de la Banda de Música La Estrella de Jaén, en un recorrido cargado de emoción y fervor popular, en el que las calles de la capital acogieron al “Poverello”.
La procesión, desde la calle Bailén, continuó por la Carrera de San Francisco hasta su entrada en la Real Basílica de San Francisco el Grande, donde fue recibida nuevamente con el repique de campanas y los aplausos constantes de los asistentes.
La basílica, completamente llena, acogió a todos los participantes en un ambiente de profunda emoción y recogimiento, especialmente intenso en el momento en que accedía al interior del templo el paso procesional de N. P. S. Francisco, superando magistralmente las dificultades, debidas a las dimensiones de la puerta, con el buen hacer de los costaleros y sus capataces.
Al final del acto, el silencio se hizo protagonista con la interpretación del canto mariano Tota Pulchra, que puso uno de los momentos más sobrecogedores de la jornada.
La celebración continuó con una mesa fraterna en el patio del seminario, donde los asistentes compartieron una comida festiva en un ambiente de convivencia y fraternidad.
Ya por la tarde, de nuevo, la basílica de San Francisco acogió la ponencia de Fray Jesús Sanz Montes sobre el tránsito de San Francisco, poniendo el broche final a una jornada histórica.
Con la bendición final y el abrazo fraterno entre los asistentes, concluyó esta celebración jubilar nacional en la que Madrid se convirtió en punto de encuentro de toda la familia franciscana para conmemorar los 800 años del tránsito de San Francisco de Asís.
Una jornada que quedará grabada en la memoria de todos como testimonio vivo de fe, fraternidad y esperanza.








