El texto, elaborado por jóvenes cristianos del viejo continente, ha sido presentado al papa León XIV, quien ha mostrado gran interés y apoyo, y será proclamado el 1 de agosto en la Basílica de Santa María in Trastevere
Es el manifiesto que aspira a ser la declaración con más apoyo popular de la historia de Europa. Titulado Manifiesto: Una Revolución del Espíritu Joven, este texto elaborado entre miles de manos desde Portugal hasta el Líbano y que se ha revelado hoy mismo, es el corolario de la triple peregrinación de jóvenes europeos a Roma (con motivo del vigente Jubileo de la Esperanza 2025), Santiago de Compostela (en su Año Santo de 2027) y Jerusalén, culminando con el Jubileo de la Redención en 2033. La declaración, que puedes leer en este enlace, ha sido presentada al papa León XIV, quien ha mostrado gran interés y apoyo, y será proclamada el 1 de agosto en la Basílica de Santa María in Trastevere. Disponible ya para su firma en la web de la iniciativa, invita a todos, sin límite de edad, a adherirse. Porque «joven es quien así quiera considerarse».
Manifiesto: una revolución del espíritu
«No somos turistas de lo espiritual. Somos peregrinos de sentido. Venimos con mochilas llenas de dudas, heridas, canciones y esperanza. Y con una certeza en el corazón: Cristo está vivo. Y nos llama. En un continente que parece haber olvidado su alma, nosotros elegimos recordar. Recordar que fuimos creados para la libertad, que hay belleza en seguir a Jesús, que el Evangelio no es pasado: es fuego hoy, encendido por el Espíritu Santo.
Nos levantamos como generación: no perfecta, no uniforme, no ideológica. Sino humana, sedienta, buscadora, creyente. Nos levantamos no para tener el poder, sino para servir, amar, caminar. Queremos devolver a Europa sus raíces. Que los caminos hablen de Dios. Que los santuarios no sean solo monumentos, sino lugares de encuentro y transformación.
Creemos que el amor de Dios sana. Que las heridas no nos invalidan: nos hacen reales. Que no hay pecado que venza a la misericordia, ni oscuridad que resista la luz de Cristo. Creemos en una Iglesia viva, joven, sin miedo, capaz de escuchar, de abrir espacios, de confiar en los jóvenes sin domesticar su fe.
Elegimos caminar. Porque seguir a Cristo no es quedarse quieto. Es dejar la comodidad, el cinismo, el “me da igual”. Es ponerse en camino. De Roma iremos a Santiago. De Santiago, a Jerusalén. Y de ahí… al mundo.
Elegimos anunciar. No con discursos vacíos, sino con vidas auténticas. Con música, redes, arte, silencio, presencia. Con una fe que no impone, pero propone. Con alegría, profundidad y sentido. Elegimos sanar. Ser rostro de una Iglesia que no juzga, sino que acoge. Donde nadie sobra. Donde nadie camina solo. Donde se puede llorar, reír, volver a empezar.
Pedimos a la Iglesia que confíe en nosotros. Que nos deje equivocarnos, servir, crecer. Que nos ofrezca caminos reales, comunidades vivas, pastores que caminen con nosotros. Pedimos a los jóvenes del mundo: no apaguéis vuestra sed. No os conforméis con una vida sin verdad. No dejéis que os vendan una libertad vacía. Venid. Caminad. Decid vuestro “sí”.
Desde Roma proclamamos: ¡Jesús es el Señor! ¡Somos su generación! ¡Somos su Iglesia! No somos un experimento. No somos un apéndice. Somos el presente de Dios para el mundo. Y caminamos hacia el futuro que no acaba: la vida eterna prometida por el Padre, ganada por el Hijo, y sellada en nosotros por el Espíritu.
Y por eso proclamamos este manifiesto: con nuestros pies en camino, con nuestros labios en alabanza, y con nuestros corazones abiertos al Espíritu.
¡Somos testigos!
¡Somos peregrinos!
¡Somos Iglesia en marcha!
Amén».








